viernes, 6 de abril de 2007

Enlaces de hipertexto autoreferentes

[Un cuento algo alucinante]

Otro día más sin nada que hacer. Aburrimiento total. Decidió refugiarse en las ardientes olas de la Internet. Surfear la red era ya una adicción.

Pero ¿qué buscar? Los chat rooms, las boberas de YouTube, la pornografía, los chismes de los panas, las noticias deprimentes eran ya abominables. Lo mismo, lo mismo, lo mismo.


Hmmmm… optó por “tratar su suerte” en Google. ¿Sobre que buscar? Y ahí se le prendió la bombilla. Buscaría sobre sí mismo. A ver que decían de él en el Internet. Probablemente nada, ya que él no era famoso ni nadie importante. ¿Pero quien sabe? A lo mejor encontraba de nuevo alguna de las postales electrónicas que le había mandado su novia por email.

Puso su nombre en la cajita y apretó el botón de “Voy a tener suerte”. El cursor se le volvió un relojito de arena mientras las computadoras del mundo se pasaban el pedido de información con inusitado frenesí unas a otras. Pasaban y pasaban los segundos. Que lenta se está poniendo esta maldita computadora otra vez….

La página finalmente se formó por arte de magia en su browser y lo que vio lo dejó atónito. Por poco se cae de la silla del asombro. Parecía haber un libro completo sobre su vida. Una tabla de contenido gigantesca con enlaces por año, por personas conocidas, por gustos, y por palabras claves. Había también una tabla con enlaces a videos y fotos con cientos de entradas. De cosas que ni él mismo se acordaba.

¿Quién podría tener una página con una base de datos tan completa sobre su vida? ¿Qué maquiavélico propósito podría guiar a quien estuviese recolectando esta información? Había leído sobre la novela de Orwell titulada 1984 y el “Big Brother” gubernamental que había inspirado. Volaban rumores de agencias que usaban la Internet para espiar sobre los ciudadanos, pero esto bordeaba en el ridículo. Este tipo de detalles minuciosos sobre su vida e historia era simplemente inaudito.

Presionó uno de los enlaces sobre su boda. Otra página inmensa con videos que él nunca había visto, y una historia detallada de quien fue a la iglesia, que sucedió en la recepción, fotos y enlaces a historias de todo lo que les pasó a los asistentes. Así como referencias y enlaces a varios episodios de su vida relacionados con este día. Increíble.

Esto le empezó a preocupar seriamente. No entendía el porqué habían páginas de Internet que él desconocía con tantos detalles estructurados sobre su vida. Seguía cliqueando enlace tras enlace en la pantalla. Todo era una inmensa madeja de autoreferencias a sí mismo. Gigabytes de páginas llenas de enlaces a otras páginas sobre sí mismo y llenas de un nivel de detalle aterrador, como si alguien lo hubiese estado siguiendo cada momento de su vida y apuntando lo que pasaba.

Una página tenía videos de cuando él entró al colmadito de la esquina la semana pasada a comprar unas Tylenol y comida de perro. Si cliqueaba el video pasaba a otro video tridimensional donde uno podía ver la tienda y su entrada por la puerta desde diferentes ángulos. Si cliqueaba sobre su figura mientras entraba esto lo enviaba a una página donde uno podía ver como se veía la tienda vista a través de sus propios ojos. Mientras veía esto en la página había una lista con todas las ideas y sensaciones que pasaron por su mente en ese momento.

Esto no podía ser. Era imposible. ¿Cómo podía estar en la Internet todo el contenido de su vida en cada ínfimo detalle? Esto ya se pasaba del espionaje. Era como si hubiesen vaciado el contenido de su cerebro en la Red.

Esta idea le aterró aún más. Recientemente había leído un libro de ciencia cognoscitiva y filosofía titulado “Gödel, Escher, Bach: an Eternal Golden Braid”. En el libro se postulaba la idea increíble de que nuestro yo interno y nuestra conciencia venían a existir cuando la mezcla de ideas, memorias, percepciones y pensamientos en la computadora que tenemos en el cerebro creaba un nivel de complejidad exponencial al crearse el símbolo del “yo”. El símbolo programático al cual se unen en un nivel de feedback explosivo todos los demás símbolos, memorias e ideas que pasan por el cerebro. Cuando el cerebro se da cuenta de que todos estos pensamientos, recuerdos y sentimientos los tiene una misma entidad, y esa entidad soy yo.

Mientras pensaba esto había dejado de cliquear en la pantalla pero vio que esta seguía cambiando sola a una velocidad cada vez mayor. Y vio con horror que se escribían cosas en la pantalla antes de que él las pensara. Y que había enlaces que iban hacia su futuro. Hacia lo que iba a pensar y sentir mañana, la semana próxima, o dentro de 3 años. El temor lo sobrecogió. Apagó la computadora y salió corriendo del cuarto. Pero era demasiado tarde. El alud de información estaba en la pantalla de su televisor. Agarró una botella en la cocina y la lanzó contra la TV, rompiendo la pantalla. Salió corriendo de su apartamento hacia la calle mientras un sudor frío le bajaba por la nuca.


Pero en las pantallas de todos los televisores, por los celulares y los radios, de la boca de todas las personas que transitaban por la ciudad se le iban escapando todas sus memorias y sus recuerdos. Sin quererlo había abierto un portal entre la complejidad cibernética de la red computacional y el símbolo autoreferente de su propio yo. Su cabeza le quería explotar. Su alma se le vaciaba a borbotones por todas las vías de información que había en la gran ciudad.
Cayó al suelo y solo pudo gritar: “Sáquenme de esta Matrix. Morpheus. Neooooo… Necesito la pastillita roja. Ayúdenme por favor.” Pero lo último que vio fue la gran araña mecánica que molesta por perder otra de sus baterías humanas, lo desconectó de sus cables neurales y bajó la cadena del inodoro donde dormía para deshacerse de él.

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2 comentarios:

Roy Batty dijo...

aburrido? aprende a jugar Go. es mas, en unos minutos me voy pa' igs.

Anónimo dijo...

Matrix es filosofía pura, en tanto su objeto de estudio es la realidad, toma de Platón la teoría de los dos mundos, el ideal y el real, en el caso de matriz hay un mundo ilusorio creado por computadoras, es todo lo que nos rodea, un programa creado para ocultarnos la verdad, una prisión para la mente., manejados mentalmente, lo que nos pasa en la mente afecta a nuestro cuerpo, por eso si se muere en Matriz se muere también en la realidad.
El cuento esta muy bien hecho, y no se que tan fantasioso es, hoy en día estamos más vigilados de lo que pensamos, desde las computadoras, los celulares, y todo medio de comunicación como también desde imágenes satelitales etc.