Mostrando las entradas con la etiqueta cerebro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cerebro. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de noviembre de 2010

Increíble pero cierto: Meterle electricidad al cerebro ayuda con las matemáticas

En uno de esos estudios científicos insólitos y asombrosos se descubrió que recibir pequeños shocks Electric Shock eléctricos en el cerebro ayuda a mejorar tus notas en matemáticas.

Científicos de la Universidad de Oxford en Inglaterra llevaron a cabo un singular estudio con 15 estudiantes voluntarios entre 20 y 21 años. Por 6 días a unos estudiantes se le aplicó una descarga eléctrica en los lóbulos frontales parietales, una parte del cerebro que se ha identificado como importante en el procesamiento lógico-matemático. Mientras a otro grupo control se le dijo que se iba a aplicar pero no se le hizo nada. Los que recibían la descarga asimilaban un milliampere de corriente por 20 minutos diarios. Los “electrocutados” lograron aumentar su desempeño en exámenes donde se medía su aprendizaje de nuevos símbolos matemáticos y sus aplicaciones.

Según los estudiantes la descarga no era dolorosa y solo se sentía como un leve hormigueo dentro del cuero cabelludo.

Esto no quiere decir que te convertirás en el próximo Einstein si te pegas del enchufe de 220 voltios de tu casa antes del examen de matemáticas que tienes pronto, y al que le temes tanto. Pero según el Dr. Cohen Kadosh que dirigió el estudio, “estamos bien emocionados con estos resultados y queremos mirar en detalle que cambios en el tejido cerebral crean estas descargas”.

¡WOW!

sábado, 17 de julio de 2010

Tener un cerebro grande ayuda a vivir por más tiempo

megamind No, no es que los ancianos sean todos cabezones , o que en un cerebro grande caben mejor los consejos que te hagan llegar a viejo. Ni que en el futuro todos seremos calvos y pareceremos extraterrestres o supervillanos.

Es que investigadores han encontrado evidencia de una hipótesis evolutiva conocida como la del “Cerebro Protector”. En un estudio hecho por científicos del Centro de Investigaciones Ecológicas y de Aplicaciones Forestales (CIEAF) en Barcelona se encontró que las especies de mamíferos que poseen los cerebros más grandes tienen vidas más largas. Para este estudio se examinaron en detalle unas 493 especies de mamíferos diferentes.

“En el pasado, se pensó que una de las ventajas selectivas de tener un cerebro grande es que facilitaba el desarrollo de nuevos comportamientos para responder a los retos ecológicos que el individuo no había experimentado antes, tales como una reducción repentina en los alimentos o la apariencia de un depredador nuevo.”, comentó César Gónzalez-Lagos del CIEAF.

“En la teoría evolutiva las especies que han desarrollado cerebros grandes viven más tiempo que las de cerebros pequeños, como la teoría de la protección del cerebro sugiere, y por lo tanto, se pueden reproducir más veces. Sin embargo, hasta hace poco casi no había evidencia empírica, y no había habido ningún acuerdo sobre si de verdad especies con cerebros más grandes viven por más tiempo.”

A lo largo de su historia evolutiva algunos mamíferos, tales como los primates, cetáceos y elefantes, han desarrollado cerebros mucho más grandes de lo que se espera para el tamaño de su cuerpo. Pero un cerebro pinkyandthebrainwp2 grande implica grandes costos energéticos y largos períodos de desarrollo para el organismo. Según la hipótesis del Cerebro Protector el tener disponible muchas más diversas opciones de aprendizaje y comportamientos creativos hace que los organismos puedan sobrevivir mejor y tener muchos más descendientes lo que compensa los costos negativos de cargar con un cerebro más grande, y que usa mucho oxígeno y energía.

Los autores del estudio aclaran que esto solo prueba que hay una correlación entre ambas propiedades, pero que no se ha probado que tener un cerebro grande sea la causa de tener períodos de vida más largos.

Ya lo dijo un famoso dicho popular: “Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de tí.”

jueves, 17 de mayo de 2007

Pasando el alma humana a una computadora


Desde tiempo inmemorial los humanos hemos soñado con un concepto aparentemente imposible: la INMORTALIDAD. El vivir para siempre. Casi todos aceptan la muerte como algo natural. Ya lo dice el conocido refrán: “Hay dos cosas seguras: la muerte y los impuestos.” Todos nos tenemos que morir. Y ahora eso es así. Las religiones y la mitología siempre han tratado de obviar el miedo a la terminación completa y absoluta del “yo” que tendría que venir con la muerte postulando un “fantasma” inmortal. Un espíritu inmaterial que sobrevive al cuerpo. Este mítico espíritu invisible o “sube” al “cielo” (una idea totalmente mitológica de cuando se creía que la Tierra era el centro del universo, y el “cielo” era una bola que giraba encima de nuestro planeta), o “reencarna” en otro cuerpo (otra idea algo absurda porque ahora hay billones de veces más “almas” que hace 3 o 4 generaciones atrás. ¿De dónde vienen entonces las almas “nuevas”? Y si se crean almas “nuevas de paquete”, ¿para qué reciclar las viejas por magia? ¿Y donde se guardan los recuerdos de vidas pasadas si no hay memoria sin bits físicos de información?).

De más está decir que no hay absolutamente NINGUNA EVIDENCIA empírica de que existan tales espíritus fantasmales hechos de “protoplasma inmaterial” que ni pesa ni ocupa espacio, controla al cerebro por magia no física, y sobrevive a la muerte del cuerpo biológico. El no querer morirnos y soñar con una vida en el “más allá” es un deseo universal de todas las culturas humanas. Pero el querer que algo exista no hace que eso exista. Máxime si ese ente espiritual mágico violenta las leyes de la Física según las conocemos.

Pero si el espíritu inmortal de las religiones y las mitologías no existe (por más que lo deseemos), ¿podría la ciencia proveernos de “INMORTALIDAD”? ¿Estaría dentro del poder de la medicina y la biología “curar” la muerte? ¿Transferir mis memorias, mis emociones y mi conciencia a otro sitio cuando yo me muera para que no se pierdan? ¿Podría “yo” seguir viviendo después de morir por algún artilugio científico-tecnológico?

La contestación ahora mismo es definitivamente que NO. Nada nos puede salvar por ahora de la muerte que nos acecha a todos, y que tarde o temprano nos alcanzará sin remedio. Podemos extender la vida un poco y curar ciertas fallas en nuestro cuerpo biológico, pero los mecanismos de envejecimiento y eventual muerte parecen ser ineludibles.

Pero las ideas modernas de que nuestra alma es un set de patrones neuronales en el cerebro que sirven de control maestro a todas las percepciones, emociones, acciones y pensamientos del animal que identificamos como que soy “yo” sugiere una posible salida a la inevitabilidad de la muerte. Mi cuerpo biológico tiene que morir. Pero, ¿se podrá grabar y rescatar este complejo patrón de memorias y señales electroquímicas en algún otro sitio que no sea mi cerebro? Si nuestra inteligencia y personalidad es el SOFTWARE del cerebro, ¿no se podrá hacer un “backup copy” de ese SOFTWARE en otro medio físico?

En la ciencia-ficción esta idea de que nuestro yo interno es una computadora compleja que eventualmente nuestras computadoras pueden alcanzar en complejidad es cada vez más popular, (entre mis instancias favoritas está Data, el maravilloso androide de Star Trek: The Next Generation o la espectacular trilogía de The Matrix). Lo interesante es que hay varios científicos visionarios trabajando en esta meta.

¿Cómo crear una computadora tan compleja que sea capaz de reproducir el alma de un ser humano? Muchos piensan que eso es imposible. Dicen con una seguridad categórica que nunca jamás una computadora podrá reír o llorar o amar. Que no podrá tener libre albedrío. Que no podrá ser impredecible como un ser humano. Pero este tipo de prohibición (que ahora es totalmente cierta) se basa en un desconocimiento de cómo funciona la mente humana (lo que la hace tan “mágica” e impredecible) y en creer que las computadoras en el futuro seguirán siendo esencialmente iguales a las de ahora, y teniendo siempre las mismas limitaciones. Ambas premisas me parecen dudosas y poco confiables como para hacer estas predicciones tan tajantes de que “esto siempre será imposible”. No veo ninguna imposibilidad ni matemática ni en las leyes de la física que prohíban el desarrollo de computadoras “inteligentes” (y los matemáticos más “nerds” que no me vengan a citar el Teorema de Gödel, porque no es eso lo que dice).

En el 2005 se comenzó un proyecto revolucionario denominado el “Blue Brain Project”. Este es un consorcio entre IBM y el Brain and Mind Institute en la École Polytechnique de la ciudad de Lausanne en Suiza. Usando la arquitectura de la supercomputadora Blue Gene (famosa por ser la campeona mundial de ajedrez) este ambicioso proyecto intenta crear una simulación funcional y biológicamente similar a un cerebro humano. La idea es simular en software el funcionamiento de una neurona y luego crear una red neural que conecte las sinapses electrónicas de millones de estas neuronas artificiales. La meta inicial es crear un enjambre de sobre 60,000 neuronas electrónicas para simular el funcionamiento de la columna neocortical del cerebro (esta es la unidad independiente más pequeña de la corteza frontal del cerebro). El proyecto ha logrado simulaciones de sobre 30 millones de conexiones sinápticas en sus posiciones correctas en una red en 3 dimensiones. Los neurocientíficos cada vez más se acercan a la meta de un entendimiento completo de ese gran misterio científico que es el cerebro humano.

La meta del proyecto no es crear una “computadora inteligente” todavía. Más bien lo que busca es investigar ciertos aspectos neurológicos de los procesos cognitivos básicos, así como averiguar el porqué de ciertos desordenes nerviosos como el autismo. Pero es un gran paso de avance hacia el sueño de la ciencia-ficción de poder plasmar nuestra conciencia y nuestra memoria en un cerebro artificial computarizado y así, por medios científicos y no por espiritismos mitológicos, lograr algún día alguna medida de inmortalidad de nuestra alma.

viernes, 30 de marzo de 2007

Espiritualidad y Neurociencia



El problema de la mente y el cuerpo. ¿Es el ser humano solo materia e intelecto? ¿O tiene un espíritu que lo hace único entre todos los demás seres vivos?

Ambas cosas son ciertas, en mi opinión. Claro que existe la espiritualidad. Todos tenemos un yo consciente, amamos, odiamos, sentimos dolor, gozamos, pensamos y creemos en cosas e ideas. Ese conjunto de pensamientos, sentimientos, ideas y emociones que nos hace ser "yo" es lo que se conoce como alma o espiritu.

Pero eso no es un fantasma inmaterial que sale volando de tu cuerpo cuando tú mueres (o tienes un supuesto "viaje astral"). El alma y la conciencia SON FENÓMENOS MATERIALES. Son epifenómenos del cerebro humano. Solo los humanos tienen este tipo de alma (que requiere de lenguaje, cultura y un CEREBRO ORGÁNICO).

El alma o el espíritu son patrones de disparo neuronales en el cerebro. Cientos de millones de neuronas disparando de una forma específica son el amor. Otro patrón es el recuerdo de mi mamá ayer por la tarde. Otro la mentada de madre que le dí al que me hizo un corte de pastelillo antier por la mañana cuando iba al trabajo. Otro es el sentido de justicia. Otro es mi concepto de quien soy yo. Y así por el estilo. Uno de los mejores exponentes de esta hipótesis lo es el filósofo Daniel C. Dennett en su aclamado libro Consciousness Explained.


El espíritu es el SOFTWARE del cerebro. Una computadora no tiene Windows, Excel, Café Boricua, o Medieval II:Total War físicamente en ningún sitio. Pero estos programas existen y cuestan dinero y hacen cosas. Nuestra alma está hecha de disparos de neuronas. Nuestro espíritu no son las neuronas, es LO QUE HACEN LAS NEURONAS de nuestro cerebro. Al igual que los seres humanos estamos hechos de células y genes, nuestras almas están hechas de ideas, cultura y memes. Un meme es una entidad replicadora que puede pasar de cerebro a cerebro y es la unidad de la cual se construyen las almas. Un bebé recién nacido NO TIENE ALMA NI ESPÍRITU. Lo adquiere chupando memes de su padres, entorno, ambiente, visitantes, la TV, etc...

Y sin CEREBRO no hay ALMA. No hay vida después de la muerte. Jamás se ha podido probar tal cosa no importa la charlatanería y los paquetes que aleguen los espiritistas, parapsicólogos o los que creen en la reencarnación. No hay ni un ápice de evidencia constatable sobre un alma inmaterial fuera de un cerebro. Cuando Ud. muere o sufre una lobotomía cerebral su alma muere con usted. Por eso cuídela mucho. Y hagala crecer estudiando y aprendiendo algo nuevo cada día.

========================

Evalua esta entrada .

martes, 20 de marzo de 2007

Ciencias Sociales vs Ciencias Exactas

Básicamente el problema con las llamadas Ciencias Sociales es su falta de matemáticas, su dificultad para hacer experimentos reproducibles, y las malas mañas de muchos pseudocientíficos sociales de no querer usar ideas probadas en Física, Química y Biología como el reduccionismo, el positivismo, y el no hablar de cosas que no puedas ver y medir a menos que sea estrictamente necesario.

Una buena ciencia social debe ser reduccionista y basar todo comportamiento, emoción y fenómeno cultural estrictamente en explicaciones de genética y neurofisiología. La diferencia entre el ser humano y los demás animales esta básicamente en su cerebro. Los mejores científicos sociales y los que más rápido están progresando hoy en día son reduccionistas. Tratan de buscar donde están las emociones en el cerebro, como el cerebro desarrolló lenguaje y cultura, como el cerebro produce memes, y como estos se replican y evolucionan.

Las ciencias sociales deben poder reducirse a ciencias matemáticas basadas en el funcionamiento cerebral y en las interacciones físicas por medio del lenguaje y la cultura entre muchos cerebros. La sociología debe salir de la psicología que debe salir de la neurología que debe salir de la biología que debe salir de la química orgánica que debe salir de la física molecular. Si obvias uno de esos pasos la probabilidad de que te pierdas y empieces a inventar ideas locas crece exponencialmente. Debes poder de ver toda la cadena aunque sea aproximadamente y en principio, aunque no exactamente en la práctica.

Pero muchos científicos sociales parecen creer que empirismo, matemáticas y reduccionismo son conceptos anatemas y que no se deben usar. Le sacan el cuerpo a las matemáticas avanzadas (que no sean estadísticas) como el diablo a la cruz. Por eso no sacan los pies del plato.

Las ciencias sociales necesitan alguien que haga lo que Darwin para la biología, Dalton para la Química, y Newton para la Física. Hay que buscar ecuaciones matemáticas que describan el amor, el odio, la cultura y las relaciones de poder en la política y la economía. Hay que restringirse a explicaciones que puedan corroborarse empíricamente. Hay que estudiar las diferencias y semejanzas cerebrales y de comportamientos sociales con animales más simples. Para eso deben basar toda hipótesis social y psicológica en el estudio del cerebro y en la teoría de la evolución. Si no, no podrán progresar y serán unas "ciencias" wishy-washy y fatulas.