viernes, 21 de septiembre de 2007

Cuando el chisme se hace política

Es increíble y preocupante como en Puerto Rico se dedican horas en radio & TV y ríos de tinta a discutir puros chismes sin base ni evidencia alguna como si fueran verdades incuestionables. Ayer el chisme du jour fue que el pobre Cuchín (el ex –Gobernador de PR, Rafael Hernández Colón para los lectores no-puertorriqueños) después que los periodistas lo tenían mareao dijo la simple frase "Ya veremos" refiriéndose a su participación en la política en las próximas elecciones. Eso desató los perros de la chismografía boricua, y las especulaciones aparecieron por dondequiera. Que si viene a tumbarle el cheque a sus hijos. Que si se va a postular para Gobernador cuando a Aníbal lo metan preso. Que si Romero se iba a tirar contra él si se llegaba a postular. Que si esto era una estrategia publicitaria para desviar la atención (la clásica motivación de los teoristas de conspiraciones políticas). Que esto era mandado tras bastidores por Willie Miranda Marín para hacer lucir mal a Aníbal. Leía y escuchaba uno todo tipo de conjeturas absurdas.

Y todo mundo habla con un aire de autoridad pasmoso como si lo que dijeran fuera una verdad lógica incuestionable. Cualquiera que la dispute es porque es del bando contrario, y por eso quiere "esconder" la realidad. Igual ha pasado con las supuestas acusaciones "inminentes" de los federales contra Aníbal. Con que si le van a poner el mameluco chinita y lo van a mandar para la cárcel. Con que si se cobra por un almuerzo en un hotel es un subterfugio para robarle los chavos y dárselos a la campaña de un candidato. Y que si un partido se inscribió y usó una computadora con un sticker de la CEE para contabilizar los datos, pues es que hubo una gran conspiración de todo el "establishment político" para fraudulentamente robar fondos públicos.

Se supone que la política es una CIENCIA (aunque creo que en Puerto Rico el único político que también es un científico soy yo). Y la ciencia se supone que se rija por la EVIDENCIA EMPÍRICA. Esta mala costumbre de hacer pasar a los chismes como verdades no debiera tener espacio en una sociedad moderna y educada. Uno debiera hablar de lo que HACEN los políticos y no de lo que DICEN, y mucho menos hablar de lo que uno supone que otros dicen aunque nadie los haya oído decirlo en la realidad.

Dejemos los dimes y diretes. Vamos a tratar de discutir de economía y política como adultos pensantes. Discutamos de proyectos de ley que estén escritos (y hayamos leído). Discutamos de datos económicos. De sucesos históricos comprobados. De propuestas analíticas. De proyecciones matemáticas. De récords de votaciones y posiciones sobre issues de personas específicas.

No de si Sutano dijo algo sobre Mengano. O si yo creo que Perencejo lo que quiere es esto o aquello. O que a mí me parece que detrás de la inacción de Fulanito es un deseo de entorpecer tal o más cual proyecto o campaña. O que tengo confidencias de que los federales van a hacer o deshacer. O que si lo dijo el del partido azul debe ser malo porque un postulado de mi fe es que todo lo azul es malo y lo rojo es bueno.

Exijamos de nuestros políticos y "analistas" más EVIDENCIA CONCRETA y MENOS CHISMES INFUNDADOS. En la ciencia el exigir este requisito para debatir funciona excelentemente bien para distinguir la verdad de la mentira. Y estoy seguro que en la política y la economía si lo usáramos consistentemente funcionaría también.


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