jueves, 19 de agosto de 2010

El valor de invertir en la ciencia

Estamos en una recesión económica severa. Todo el mundo está más pelao que el fondillo de un mono. No hay chavos para lujos. Nadie tiene ni en que caerse muerto (claro, excepto los millonarios que como los vampiros viven de explotar y estafar a sus semejantes).

En estos tiempos de crisis hay que recortar fondos públicos a como dé lugar. Hay que buscar a que programas, oficinas o proyectos del gobierno se le deben quitar valiosos recursos y dineros que se pueden usar para otras cosas más productivas o mejores. En fin, hay que tener PRIORIDADES a la hora de gastar fondos públicos porque no hay chavos para todos, y algunos recibirán ahora lo que se le quite a otros que valen menos, o no hacen algo tan útil, o son prescindibles.

En Estados Unidos, Europa, Japón y aún aquí en Puerto Rico uno de los candidatos al hacha del verdugo fiscal son los programas de ciencia básica. La ciencia que no produce aparatitos, o medicinas, o redes de comunicación, o ganancias para gigantescas corporaciones. La ciencia de preguntar de donde salió el universo, o donde hay agua en otros planetas, o porqué brillan tanto las supernovas, o porque los electrones se comportan de maneras tan graciosas en este material, o de donde evolucionamos este tipo de comportamiento, o que come este tipo de insecto tan raro o aquel coquí en peligro de extinción.

La ciencia cuyo único propósito lo es LA CURIOSIDAD. Los científicos son como niños siempre preguntando “¿porqué pasa esto?”, “¿qué pasaría si hacemos esto?”, “¿cómo es que esta cosa tiene este color y no otro?”, o “¿desde cuándo existe esta cosa?”.

En este corto, pero apasionado video, Brian Cox, uno de los físicos jóvenes británicos de CERN que se ha dedicado a la popularización de la ciencia, trata de convencernos de porqué esto es un terrible y cegato error de nuestra cultura de egoísmo maceta, (y más importante aún, que nosotros nos convenzamos de elegir gobiernos inteligentes que no lo hagan más en el futuro).

Sin ciencia básica y sin investigación motivada por la curiosidad no solo perderemos una importante fuente de belleza, de filosofía, y de conocimiento de nosotros mismos y nuestro mundo. Lo que es peor tendremos una sociedad ciega y estancada que no podrá reconocer sus propias oportunidades de descubrir y crecer hacia el futuro, como las que nos dieron los científicos curiosos y presentaos que nos precedieron.

1 comentario:

Miguel C. Adrover Lausell dijo...

Soy estudiante de Eduación en la Escuela Graduada de Pedagogía (UPR-Río Piedras). También soy maestro de ciencias. Me enteré por el blog a través de Prometeo (Poder 5). Estoy interesado en muchos de los temas expuestos aquí, y si visitas mi blog, http://pseudocuasipensamientos.blogspot.com/ puedes encontrar otros temas que me interesan, que también pueden servir de terreno fértil para el intercambio productivo de ideas. Espero seguir leyendo este blog. Exito.