domingo, 4 de mayo de 2008

¿Hace falta Dios para que comience el universo?

En su blog católico "Vivificat!" mi buen amigo Teófilo de Jesús puso recientemente un set de 3 artículos donde intenta contestar la pregunta filosófica-científica de si la cosmología moderna ha podido "desprobar" la existencia de Dios. Desde la perspectiva religiosa, él y muchos de los autores que él cita (incluyendo varios científicos de renombre mundial) contestan en la negativa. No importa cuanto conocimiento sobre el universo acumulemos, no importa cuan lejos esté la visión moderna del científico de la visión mitológica, geocéntrica y pastoral que inspiró a los primeros religiosos, no importa cuan grande sea el universo conocido comparado con este planetita donde vivimos los humanos, siempre podemos decir que "Dios creó el universo" (sin pruebas, claro está) si se permite definir a "Dios" de formas extrañas, místicas y transcendentales. El Dios de los filósofos católicos y cristianos modernos no es el gran viejo inmortal de barba blanca que todo lo ve, todo lo sabe, y todo lo puede que un día por capricho y aburrimiento después de estar solo una eternidad decidió usar sus mágicos poderes para crear la Tierra y los humanos de la nada porque le dio la gana. Y que luego de crearnos decidió hacer el resto del universo solo para adornar y que el cielo se viera bonito.

No. El Dios de los religiosos de hoy en día, (donde a regañadientes ya han aceptado que la Tierra es un planeta pequeño y de reciente formación en un universo muchísimo más viejo con un tamaño estimado de al menos 14 mil millones de años-luz en todas direcciones, si no más grande), es un ente sumamente misterioso. Dios es el tiempo pero estaba antes del tiempo y posibilita el tiempo. Dios es la causa primera. Dios es el universo y su principio rector. Dios es el orden. Dios es el espacio. Dios es la razón. Dios son las leyes matemáticas que rigen el universo físico. Dios es un espíritu inmaterial que hace que lo material exista, pero sin tocarlo ni cambiarle sus leyes. Es un ser que es pero no es, y que hace que lo que es sea.

Claramente es difícil "desprobar" la existencia de un ente tan vaga y contradictoriamente definido. Y como muchos científicos antiguos y modernos creen y han creído en Dios (sin pruebas ni evidencias) debe ser porque es posible que este tipo de Dios sí exista. Y claro, todo es posible si se define de la manera correcta. Los atributos humanos y la inteligibilidad de Dios siempre han sido inversamente proporcionales al conocimiento científico y racional. Mientras más conocemos del universo y sus leyes, más lejano, grande, extraño y amorfo se vuelve Dios para poder ser "compatible" con este conocimiento.

El problema es que en la ciencia, el mejor método inventado por la especie humana para intentar llegar a la verdad objetiva sobre el mundo, uno no "desprueba" hipótesis. Uno propone hipótesis que son dudosas y falsas "por default" HASTA QUE SE PRUEBE CON EVIDENCIAS que hay bastante probabilidad de que sean ciertas. Es la evidencia empírica la que determina que ideas y entes pueden ser reales, y los distingue de los que no lo son. Podemos decir que existen unicornios verdes que se vuelven invisibles e inmateriales tan pronto se acerca un ser humano (o alguna de sus máquinas) y por tanto jamás podrán ser vistos. Es imposible desprobar tal hipótesis, y el que quiera creer en ella está en libertad de hacerlo. Pero no podrá convencer a ningún ser racional de que tal hipótesis es cierta.

El argumento de los creacionistas modernos es que la forma compleja del universo y sus leyes TIENE que haber sido diseñada por un ser inteligente. Argumentan que es imposible creer que algo tan complejo como un ser humano o el universo en su totalidad se haya formado así como lo vemos por los procesos al azar y sin propósito que revelan las leyes científicas de la naturaleza. Si no son religiosos derechistas fundamentalistas aceptarán a regañadientes que sí hubo un "Big Bang", que el universo tiene 14 billones de años y la Tierra 4.5 billones de años, y que las leyes de la Relatividad General y la Mecánica Cuántica funcionan en todos los casos vistos hasta ahora y por tanto sus explicaciones de la física, astronomía, química y biología son esencialmente correctas. Pero ALGUIEN INTELIGENTE tuvo que usar esas leyes para diseñarnos y diseñar el universo. Un reloj necesita un relojero. No se puede formar solo.

Este argumento fatulo de la INEVITABILIDAD LÓGICA de un diseñador tiene su primer problema (que veremos repetido muchas veces en varios otros argumentos filosóficos usados para tratar de probar la existencia de Dios) en la simple pregunta de "Si todo lo complejo necesita un diseñador, ¿quién entonces diseñó al diseñador?". Esto siempre pone en relieve el problema con la idea de un Dios creador. ¿Quién lo creó a él? ¿Quién es el meta-Dios de Dios? ¿Y quien es el meta-meta-Dios del meta-Dios? Y caemos en la paradoja insoluble de la regresión infinita. La solución más lógica y científica a este problema es eliminar los seres inobservables y parar de inventar explicaciones cuando dejemos de ver las causas de lo que vemos. El universo y sus leyes se ven. Esas sí existen. Dios no se ve. Por tanto no hace falta que exista para terminar con la regresión. Debemos aceptarlo solo cuando lo veamos o sea lógicamente imprescindible.

¿Es Dios lógicamente imprescindible para explicar la complejidad de los humanos, la vida y el universo? NO. Charles Darwin dio con un mecanismo natural, que usa las leyes de la física y la probabilidad para diseñar sistemas complejos sin necesidad de diseñador alguno. Ese mecanismo lo es la competencia por reproducirse y la selección natural. Tan pronto uno tenga sistemas que se copian en competencia por recursos limitados para copiarse ganarán tarde o temprano los que se copien más rápido y con más eficiencia. Esto promueve que poco a poco durante billones de años se creen sistemas complejos como el ser humano, que no apareció al azar así ya formado sino que se le han ido añadiendo poco a poco millones de piececitas y funciones una a una desde el primer virus auto-replicable. Mientras más tiempo pase más complicado tendrá que ser el organismo si quiere sobrevivir a la competencia por recursos finitos.

Y esta idea de evolución se puede aplicar al universo en su totalidad si no es el único universo y se puede "reproducir" en un ecosistema de múltiples universos. Claro, esto es hoy en día una especulación no-científica y puede ser negada con autoridad y validez por cualquiera que quiera aferrarse al Dios diseñador ignorando el problema filosófico de la regresión infinita de Dioses que se diseñan unos a otros. Por eso es imposible desprobar la existencia de Dios. Pero este artículo no pretende desprobar a Dios. Pretende solo justificar el comentario de Laplace a Napoleón cuando le preguntó porque en su famoso libro de física explicando como funcionaba y se formó el mundo no mencionaba ni una vez a Dios.

Laplace contestó sabia y lógicamente: "No me hizo falta esa hipótesis".

Dios en la cosmología moderna es un concepto LÓGICAMENTE INNECESARIO. No se puede demostrar que no existe. Pero se tienen muy buenas explicaciones que funcionan, son simples y se adecuan a toda la data SIN NECESIDAD de postularlo como principio o parte del sistema del universo que vemos. El "Big Bang" se puede autogenerar solito sin Dios. El universo corre en automático solito y sin Dios. La Relatividad y la Mecánica Cuántica funcionan siempre solitas sin Dios. Los seres humanos pueden evolucionar solitos sin Dios. No hay ninguna contradicción lógica en estas aserciones.

No estamos 100% seguros de esto y no tenemos evidencia que pruebe sin lugar a dudas que estas aserciones son ciertas. Pero toda la data de la física, la química, la astronomía y la biología así parecen indicarlo. Y no hay los problemas lógicos, ni hay que recurrir a definiciones esotéricas y casi ininteligibles de postular un ser que no se ha visto, no se entiende que es ni de que está hecho, y que no hace falta para completar el rompecabezas de la existencia.

El otro argumento filosófico (ya refutado varias veces por filósofos del calibre de Kant, Bertrand Russell y Daniel Dennett, entre otros) es el argumento cosmológico de la causalidad de Santo Tomás de Aquino. Esencialmente dice que todo tiene que tener una causa y si el universo no ha existido siempre (algo que bien podría pasar si nuestro "Big Bang" proviene de un manifold multidimensional previo como en varios modelos matemáticos denominados de "pre-Big Bang") pues empezó en algún momento y algo anterior lo tuvo que causar. Y esa causa primera es Dios.

Otra vez el problema más obvio es que si todo necesita una causa, pues Dios necesita una causa también. ¿Y quien causó que Dios existiera? Y si Dios no necesita causa pues la premisa inicial del argumento se niega, y como no todo necesita causa podríamos tener un universo (que sí vemos) sin un Dios que lo cause (que nunca vimos).

La física del Big Bang dice que es fácil construir modelos matemáticos autoconsistentes donde el universo empiece sin causas. También se puede postular la causa en otro universo "anterior" al nuestro. Quizás si aprendemos bastante física relativista de huecos negros nosotros mismos podremos en un futuro causar copias del universo y no hace falta entonces ningún ente mágico omnisciente, omnipotente y eterno.

En conclusión que el que quiera creer en un Dios creador bien raro que no es humano ni material pero piensa, ama y se comporta como un humano puede hacerlo, y jamás la ciencia le podrá probar que tal hipótesis es falsa. Pero esa hipótesis del creador inteligente y mágico es INNECESARIA. No hace falta. La ciencia moderna puede explicar todo lo que se ve en el universo sin recurrir a tal hipótesis. Y es precisamente esto lo que los creacionistas y derechistas fundamentalistas no quieren que se enseñe en las escuelas públicas de los Estados Unidos. Que los científicos corrieron la cortina del Mago de Oz en la Ciudad Esmeralda y vieron que toda la magia eran trucos de humo y espejos.


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3 comentarios:

Esceptico dijo...

Buen escrito Ramón. Acabo de promocionarlo en mi blog.

Me gustaria, si es posible, que en el futuro toques el tema de las constantes cosmológicas. Estas tambien se usan a menudo por los creacionistas como "prueba" de la necesidad de Dios y es uno de los argumentos que más dificil se me hace debatir de forma que sea facil de entender.

Samuel Medina dijo...

Excelente escrito.

montse dijo...

El comentario me parece muy bien, aunque como defendiéndose de algo, un poco reaccionario, como luchando consigo mismo, pero es un comentario extraordinario y lo reconozco.
Ahora bien, el razonamiento, el pensamiento que tan bien me va para muchas cosas en la vida, no resuelve lo emocional, ni mis necesidades de sentir el cuidado especial que hay en el universo, la delicadeza o más claramente un amor y dedicación, unas oportunidades sin juicio para toda la naturaleza, la que quiera o pueda expresarse...Yo siempre he estado de parte de la ciencia, pero cuando estaba luchando contra las grandes ideas religiosas, en que cada una tiene la verda absoluta y dogmas que no pueden ser cuestionados. Ahora sigo creyendo en la ciencia, me fascina y la admiro profundamente, sin embargo ya no necesito saber quien fue la causa de, ni que imagen tiene esa energia, ese Dios, o la palabra que se quiera usar, ni su propósito. Sólo puedo decir que siento su permanencia, siento su presencia en todo y en todos. Yo sé que no tengo los ojos del águila, ni del guepardo para ver en la noche, soy un ser humano que no puede registrar en su oido ni infrasonidos ni ultrasonidos, pero que soy también una maquinaria maravillosa y en evolución como todo en el cosmos. La humildad (que no tiene que ver con humillación, cosa que antes confundia), me recoloca en mi lugar en la naturaleza y ya no llego a poder pensar si en el cosmos porque mi mente no puede abarcar ciertas magnitudes, espacios, ni comprender todo lo que puede existir. Sentir esa esencia en mi vida, me ayuda a saborearla mejor, sin tantos miedos como antes tenia. Todo gracias a un libro de un físico que hace muchos años leí: La física de la inmortalidad. Para leerlo hay que ser tambien capaz de abrir la mente y no ver sólo lo que tengo delante. Gracias por la oportunidad de expresarme y felicidades por todo vuestro trabajo.
Mar