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sábado, 24 de agosto de 2019

Arde el Amazonas y los capitalistas se hacen los locos

El capitalismo está destruyendo el planeta. Toda la gente inteligente dice que hay que hacer cambios radicales. Pero los capitalistas quieren llevarse a todo el mundo enredado para ellos seguir haciendo chavos y los demás que se jodan...



La derecha invierte millones en propaganda falsa. Eso lo sabemos. Tienen unas cuantas prostitutas científicas de derecha pagadas con dinero de los contaminadores para que los ignorantes republicanos trumpitecos sigan defendiéndolos mientras el mundo se cae en cantos alrededor de sus orejas. Estas son una micro minoría de la comunidad científica experta en clima y termodinámica.

La mayoría de los científicos serios con publicaciones arbitradas en estos temas ya aceptan lo que es cada vez más obvio.

Pero la propaganda no cambia las leyes de la física ni evita las consecuencias que vemos. Esos que niegan la realidad del calentamiento global antropocéntrico son el 3% de la comunidad científica y dicen eso porque los republicanos les PAGAN para decir esos embustes y causar confusión entre los deplorables que no estudian ciencia. Esta gente pronto se arrepentirán de su egoísmo inmoral y de sus mentiras maliciosas para defender lo indefendible solo para preservar las ganancias de millonarios irresponsables. Uno no puede esconderse de la naturaleza y sus efectos.

La retórica derechista no cambia la realidad. No evita los fuegos en el Amazonas, no para los récords de calor, no detiene el crecimiento del mar y las inundaciones costeras como en Ocean Park, no evita la desaparación de los glaciares, y no para los huracanes como María. Su negación y su propaganda los hará responsables de las muertes y desolación que retrasar el tratamiento de este problema que es un "extinction-level event" les causará a todos los seres vivientes de este planeta, incluyendo a los irresponsables que lo niegan y a las cotorras ignorantes que lo repiten por politiquería.

El capitalismo es malo. Decir que el socialismo es peor no resuelve los problemas que crea el capitalismo. Tenemos que parar la emisión de gases contaminantes y cambiar la forma de TODAS LAS ECONOMÍAS. Hay que cambiar el socialismo y el capitalismo, y no seguir peleando sobre cual es peor sin cambiar nada mientras nos extinguimos como los dinosaurios.

sábado, 13 de octubre de 2007

Un Premio Nobel de la Paz para la ciencia

Estoy super contento porque la Academia Noruega decidió este año otorgar el prestigio Premio Nobel de la Paz conjuntamente a Al Gore y al Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) por sus "esfuerzos para incrementar y diseminar un cada vez mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el ser humano, y para crear los fundamentos del esfuerzo global que son NECESARIOS para contrarrestar tal efecto."

Este importantísimo Premio Nobel al autor del poderoso filme "An Inconvenient Truth" y también ex-candidato presidencial estadounidense (al que el bestia de George Bush Jr. le robó descaradamente las elecciones en el 2000), así como al influyente y extremadamente valiente panel de científicos que se dedicaron a plasmar para el mundo el consenso y la data irrefutable que los ricos y poderosos no querían que el mundo supiese, resulta ser otro gran tapaboca a los críticos derechistas que siguen insistiendo en su posición politiquera de que el calentamiento global "no existe", y que todo resulta ser una "cruzada comunista" para afectar la industria petrolera y sus satélites económicos.

Y además debe servir de gran vergüenza para los norteamericanos con un módico de inteligencia que el mundo reconozca los esfuerzos de un candidato al cual su vendido Tribunal Supremo le despojó de una clara victoria electoral, y que con gran gallardía en vez de crear una crisis reclamando lo que le pertenecía dedicó sus esfuerzos a una causa noble de ayuda, no solo a su país, sino a todo el planeta. Y mientras Al Gore se dedica a propagar el mensaje del daño que su país causa al ambiente que compartimos todos en este mundo, y se gana un Premio Nobel de la Paz, sus compatriotas se dedican a reelegir al Presidente más imbécil de su historia que solo sirve para detener los esfuerzos necesarios para atajar el problema del calentamiento global que él y su país son los principales responsables de que esté ocurriendo.

Un efusivo saludo y mil felicitaciones a Al Gore y al IPCC por su merecido galardón de parte de todos los científicos del mundo que creemos en la necesidad de continuar con los esfuerzos educativos, políticos y económicos para "salvar" nuestro planeta. Sus películas, artículos en Internet y reportes científicos nos sirven como armas para esta cruzada de fe y esperanza que está teniendo un gran éxito, no importa el dinero usado en los intentos de desprestigio de los ricos y poderosos sin escrúpulos que preferirían salvar sus fortunas aún a costa del daño que su contaminación irresponsable les pueda legar a futuras generaciones. Los chicos buenos estamos ganando, y la ciencia y la racionalidad prevalecerán por encima de las mentiras y los intereses económicos.


jueves, 4 de octubre de 2007

Educando sobre el calentamiento global

Una buena muestra para darnos una dosis de optimismo sobre el futuro de la humanidad es el gran esfuerzo que se ve crecer en las escuelas, universidades, museos y organizaciones cívicas de todo el planeta para educar sobre el problema del calentamiento global, qué lo causa, y cómo podemos todos ayudar un poquito reduciendo el consumo de energía. Así como fomentando el reciclaje y el uso de equipos eléctricos y carros cada vez más eficientes. Cada poquito ayuda. Todos podemos poner de nuestra parte.

Vi en la blogosfera una nota muy interesante que anuncia el que se acaba de publicar un libro del calentamiento global para niños. Se titula "The Down-to-Earth Guide to Global Warming" de Laurie David y Cambria Gordon. Se ve bonito e interesante, y se puede usar en clases de ciencias y estudios sociales de escuela elemental e intermedia. Tambien hay otro titulado "This Is My Planet: The Kids' Guide to Global Warming" de Jan Thornhill. Otra fuente importante para educadores de nuestras escuelas es el FAQ del Calentamiento Global de la Unión de Científicos Preocupados. Buscando libros en español en la red encontré uno titulado "El calentamiento global: Historia de un descubrimiento científico" de Spencer Weart, que también parece ser para jóvenes y estudiantes.

En Puerto Rico, que es una isla particularmente en riesgo de inundaciones debido a el derretimiento de las capas polares y los huracanes cada vez más fuertes y frecuentes, debemos unirnos para producir libros educativos, documentales y otros materiales educativos para nuestros estudiantes sobre este tópico. Pues me parece que hace mucha falta discutir esto en todas las clases de ciencias. Además de concientizar sobre el problema y crear unas buenas actitudes de respeto y búsqueda de armonía con nuestro ambiente, esto es una buena manera de atraer jóvenes al estudio de la ciencia como carrera.


domingo, 8 de julio de 2007

Los peligros mortales que amenazan la humanidad

Se llevó a cabo ayer sábado un impresionante concierto distribuido por todo el planeta conocido como Live Earth con la participación de sobre 100 artistas en 8 escenarios de todo el mundo para levantar conciencia del peligro que representa el calentamiento global que nos amenaza. Problema que sigue sin resolverse, y el cual la mayoría de los líderes de las naciones más importantes (y que más contaminantes contribuyen para empeorarlo) como EE.UU., China o los ricos del G-8 no intentan ni mover un dedo para ayudar a resolver. Todo se va en bla-bla-blá y baboserías que en nada ayudan a resolver el problema.

Lo deprimente es que el Calentamiento Global, aunque ahora es el problema ambiental y político de moda, no es ni siquiera uno de los principales peligros que la sobrepoblación, el capitalismo desenfrenado, y la glotonería de recursos de los países ricos nos están creando. Ya varios paleontólogos y científicos terrestres han empezado a llamar al período que empezó después de la Revolución Industrial de finales del Siglo XVII como el Antropoceno. Es decir, la época fundamental en el tiempo geológico que se caracteriza por el fuerte impacto del ser humano sobre el planeta Tierra y su ambiente. Impacto que sin fallar es dañino y atenta contra la estabilidad del equilibrio geológico y biológico logrado por la vida en este planeta a través de períodos de millones de años.

He aquí una breve, pero horriblemente deprimente, lista de otros problemas tan serios o peores que el Calentamiento Global, que nosotros nos hemos buscado como especie por consumir y consumir sin pensar en nada ni nadie más que nosotros.

  1. El final cada vez más cercano del petróleo barato y accesible. Nuestra civilización moderna (tecnología, transportes, producción de comida, comunicaciones, etc.) depende de tener inmensas cantidades de petróleo barato accesible. Por eso la mayoría de las guerras imperialistas luego de la invención de las bombas nucleares han sido en países productores de petróleo, por donde pasan oleoductos importantes, o acceso a regiones donde hayan yacimientos de petróleo. Bush y sus secuaces conocen este problema perfectamente. También los rusos, los chinos y los europeos. Los huevos se van a poner pronto a peseta, pues aunque no se sabe con certeza cuanto petróleo queda, ni cuan difícil es extraerlo, se estima que para el 2030 ya habremos pasado del pico de extracción máxima. Eso quiere decir que no produciremos para esa fecha más barriles de los que ya estamos produciendo hoy en día. Pero con una población de quizás un BILLÓN de seres humanos más y una demanda muchísimo más alta. Las películas pesimistas de una futura sociedad apocalíptica donde se vivirá a lo salvaje bajo la ley del Viejo Oeste de que solo el más fuerte y tramposo sobrevive parece que se van a quedar cortas si esto sigue como va…
  2. El colapso de los ecosistemas oceánicos del planeta. Cada día se tiran sobre 2 millones de galones de materia fecal y fertilizantes a los océanos. Y muchas millones más de toneladas de basura plástica que están matando especies marinas a una velocidad pasmosa. Una a esto la sobrepesca en las naciones subdesarrolladas (y varios consorcios internacionales que rentan las aguas de varios países para pescar especies hasta vaciar los mares y extinguirlas totalmente). Varios investigadores llevan años advirtiendo sobre esto a oídos sordos en casi todos los gobiernos concernidos. Se estima que 29% de las especies marinas están en peligro inminente de extinción. El efecto cascada que tendrá tal extinción masiva sobre ecosistemas complejos donde casi todas las especies dependen mutuamente unas de otras para funcionar es impredecible y será de proporciones catastróficas.
  3. La crisis de la falta de agua potable. De toda el agua en la Tierra solo un 3% es agua fresca apta para el consumo de humanos y animales. Y de esa cantidad como 70% está congelada en las capas polares y glaciares (la que se pierde en el mar al derretirse estos por el calentamiento global). El calentamiento global también afectará los patrones de lluvia. Y de nuevo, los efectos de los cambios globales hechos por una humanidad ciega y glotona que hace las cosas sin pensar en las consecuencias futuras nunca parecen ser para mejorar. Pero lo peor de todo es que casi todas las ciudades grandes del mundo (Buenos Aires, Méjico, Beijing) extraen su agua potable de acuíferos subterráneos. Estos cuerpos de agua subterráneos son frágiles y tardan siglos en reponerse. El agua pronto va a ser más valiosa que el mismo petróleo a finales de este Siglo 21, porque el poco petróleo que haya no se va a poder beber cuando uno tenga sed.
  4. La deforestación. Casi la mitad de todas las especies vivas conocidas viven en bosques tropicales. Cada segundo se matan y arrasan 2.4 acres de bosques tropicales en el mundo. Eso son 78 millones de acres cada año. La destrucción de la biodiversidad va a tener efectos otra vez impredecibles por lo complejo e interdependientes que son casi todas las formas de vida en la Tierra. Y si a usted no le preocupan las cotorras, las mariposas, o los jaguares piense en las devastadoras consecuencias económicas y de salud que la pérdida de grandes números de estas especies tendrán para todos, incluyendo a los yuppies citadinos que nunca han salido de la jungla de concreto en que viven.
  5. La falta de controles e inseguridad del inventario de armas nucleares. Hay como 20,000 cabezas nucleares activas y funcionales en misiles, silos, bombarderos, submarinos y almacenes de las potencias nucleares. Armas de destrucción masiva de un período totalmente loco e irracional de nuestra especie conocido como la "Guerra Fría". Con la caída de la ex- Unión Soviética muchas de estas armas representan un peligro cada vez peor para todos. Muchas no se sabe donde están, cuan seguras sean todavía luego de años de deterioro, quien tiene los códigos para activarlas, ni el paradero del material nuclear fisionable usado en su construcción. Mientras más tiempo pase la probabilidad de un accidente catastrófico, ya sea accidental o por motivos políticos o terroristas, aumenta peligrosamente

Yo a la verdad creo que este planeta hay que tirarlo a pérdida en 100 años o menos. La única esperanza de continuar la raza humana es mudarnos a otro planeta (posiblemente colonias lunares o terraformar Marte) porque como decía El Gran Combo: "aquí no hay cama pa´ tanta gente".

Basado en el artículo de Chris Baskind: "Five Things that Are Worse than Global Warming"


miércoles, 25 de abril de 2007

¿Va la humanidad camino al desastre y la extinción?


Uno de los grandes problemas de la humanidad es que nos gusta usar cada vez más y más energía. Seguimos inventando nuevas tecnologías, nuevos alimentos, nuevas maneras de transportarnos, de entretenernos y de comunicarnos. Al menos en el Primer Mundo, esta minoría de glotones obesos y afrentaos que usamos una fracción desproporcionadamente grande de los recursos no-renovables de este planeta mientras la mayoría de los seres humanos de los 2 otros “mundos” viven en el hambre y la miseria en una era pseudo-feudal donde no se han enterado del descubrimiento de la electricidad, los viajes a la Luna, o las últimas películas de Hollywood. Y aunque esto es una injusticia garrafal y atroz, tenemos suerte como especie de que esto sea así. Pues si los 6 billones de seres humanos que vivimos en el planeta Tierra tuviéramos todos carros, neveras, televisores y aires acondicionados como en EE.UU., Europa y Japón ya hace tiempo que nuestra especie se hubiera extinguido envenenada en nuestros propios desechos y con una contaminación ambiental que desafiaría la imaginación.

Pero los que poseemos un mínimo de conciencia y estamos condenados a haber estudiado y conocer en detalle este problema de la pobreza generalizada en que vive la mayoría de la humanidad, esto nos causa dolor y bastante vergüenza. ¿Cómo es que podemos permanecer impasibles ante el hecho de que mientras nosotros nos damos la buena vida en juegos y conciertos, con un carro del año, y botando comida diariamente al zafacón hayan sobre 3,000 millones de personas que vivan con menos de $2 diarios pasando hambre y sufrimientos indecibles día tras día? Habría que hacer algo para remediar este desbalance tan injusto en esta era de tanto progreso científico y tecnológico. Pero mandar un chequecito a una organización benéfica que supuestamente “ayuda” a los niños pobres y esqueléticos que vemos en la TV (si nos acordamos, y nos sobra algo después de pagar las cuentas y salir a “janguear”) no empieza ni a ser suficiente en lo más mínimo. Si los pobres del mundo dependieran de la caridad de nosotros los ciudadanos del Primer Mundo seguirían en condiciones infrahumanas por el resto de la eternidad.

A los países tercermundistas donde viven los pobres y marginados de la Tierra se les conoce en los círculos de banqueros y políticos cachondos de la ONU con el eufemismo antiséptico de “países en vías de desarrollo”. Aunque pasan y pasan los años, y nunca se ve que esas “vías” conduzcan a ninguna mejoría apreciable en ninguno de ellos. ¿Porqué la pobreza y el sufrimiento AUMENTAN en vez de disminuir si tenemos tanta ciencia, tanta tecnología, tantos millones en “ayuda exterior”, tantas conferencias y estudios sobre el problema, y tantos reportes de la ONU y el Fondo Monetario Internacional? ¿No tenemos maneras de mejorar la agricultura, cuidar y monitorear los bosques con satélites, producir máquinas que hagan la vida más fácil, y generar energía del viento, el sol y el mar? ¿Es de veras tan difícil construir una sociedad un poco más justa y sustentable para todos en el Siglo 21? ¿Qué nos pasa, planeta Tierra? ¿De que nos sirven tantos avances tecnológicos y tanta ciencia? ¿Y no que la meta de la ciencia se supone que sea ayudar a la humanidad?

El problema, claro está, es que la ciencia es solo una herramienta. Las herramientas solo son tan buenas como aquel que las usa. Los problemas de la pobreza, la contaminación ambiental, y la extinción de múltiples especies (con la nuestra en la lista de las que van a estar en peligro de extinción si no hacemos algo pronto y dejamos que las predicciones apocalípticas de Malthus se concreten) no son problemas puramente científicos. Son problemas de moral y de voluntad política. Y ponernos todos de acuerdo en hacer cambios radicales que irremediablemente le pisarán los callos a gente con dinero y poder solo porque son acciones “buenas”, “decentes”, y para el “bienestar de la mayoría” no es, ni nunca ha sido tarea fácil. Toma muuuucho tiempo. Lo que mete miedo de nuestros predicamentos actuales es que no sabemos si tenemos suficiente tiempo disponible para sobrevivir mientras seguimos discutiendo en Comités Internacionales el tejemeneje de cómo proceder para reducir el CO2 en la atmósfera, cómo producir energía barata sin quemar combustibles fósiles, y como lograr que los pobres también tengan acceso a tecnología, alimentos y comfort.

Pero la única manera de sobrevivir no es con menos ciencia sino con MUCHA MÁS CIENCIA. La ciencia y la tecnología son el único camino disponible para entender bien los problemas de la humanidad. La ciencia y la tecnología nos pueden proveer de soluciones a corto plazo que nos brinden un poco más de tiempo en lo que como sociedades vencemos la casi infinita inercia que nos dificulta tanto el salirnos de esta carretera hacia el desastre en la que nos estamos moviendo.

Lo triste del asunto es que mientras los científicos de Puerto Rico y el mundo discutimos los efectos del calentamiento global y analizamos la supervivencia de la especie humana la inmensa mayoría de los estudiantes prefieren irse a parisear a las Justas, y los políticos se dedican a despotricar contra los gays y a agenciarse barriles de tocino obscenos e inmorales como quien se come un dulce. No había ni un político (con la excepción de este servidor, que va a perder las elecciones sin remedio alguno) y muy pocos estudiantes en la Conferencia de Gaia y Cambio Climático de la semana pasada. Solo asiste a estos importantísimos eventos la gente que ya está convencida del problema pero que no tienen la fuerza para lograr los cambios imprescindibles que hacen falta. Pero como dijo el Dr. Altschuler de los que no vienen: “ellos se lo pierden.”

domingo, 18 de marzo de 2007

¿Cuán Inteligente Fue La Evolución De La Inteligencia?


Todos hemos oído la frase ambiental de moda de que “tenemos que salvar al planeta”. Muy buen sentimiento, pero en realidad lo que muchos quieren decir con eso es que nos tenemos que salvar nosotros los humanos y nuestro estilo de vida. Son pocos los que responden positivamente a llamados de salvar los manatíes, los leopardos, los rinocerontes, o las cotorras del Yunque. ¿Y quien quiere salvar un bosque de árboles que no sienten ni padecen o un mogote si eso implica que tengo que mudar mi casa o coger una guagua pública y dejar mi carro en la marquesina? Además, el planeta es una gran bola de piedra dando vueltas en el espacio, ¿no? ¿De qué podríamos salvarlo? Un planeta no está vivo, ¿o sí? Recientemente ha cogido auge una teoría que postula que nuestro planeta Tierra sí se comporta como si estuviese vivo. Y le puede dar fiebre, indigestión, o hasta una infección mortal si no se le trata su condición de salud a tiempo.

El Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad de Puerto Rico planea celebrar un gran evento ambiental de importancia para toda la Isla. Se titula la Conferencia Internacional Gaia 2007 , y durante los días 19, 20 y 21 de Abril reunirá en el Teatro de la UPR a importantes científicos de Puerto Rico y del exterior para examinar cómo y porqué ocurre el llamado “calentamiento global” que afecta a nuestro planeta, y que es particularmente peligroso para una isla pequeña y densamente poblada como Puerto Rico. La idea de que ocurre calentamiento global y hay cambios climáticos severos por la contaminación humana es una controversial y extremadamente polémica. La data no es enteramente clara, los mecanismos responsables del clima son extremadamente complejos, y las propuestas de acción para reducir el calentamiento global son costosas y con efectos impredecibles en las economías de todos los países del mundo. Estos problemas requieren de un estudio y un ataque verdaderamente interdisciplinario. Líderes políticos, economistas, ingenieros de computadora, meteorólogos, geofísicos, biólogos evolutivos, físicos, y químicos de todo el mundo son todos necesarios para poder entender lo que pasa y desarrollar consensos mínimos que permitan actuar para atajar una de las más grandes amenazas que enfrenta la vida en nuestro planeta. La idea que unifica a tantas disciplinas diferentes es la teoría de que la Tierra (denominada aquí Gaia en referencia a la antigua diosa griega de la Tierra) es similar a un organismo viviente, y que hay que atacar todos los complejos procesos de retroalimentación que afectan el clima a la vez. Si no el remedio puede ser peor que la enfermedad. Por eso esta conferencia, dirigida no solo a científicos sino a políticos, maestros y escolares, reviste tanta importancia para la universidad y para Puerto Rico.

Aunque es una afirmación controversial para el resto de la sociedad, muchos científicos que creen en la Teoría de la Evolución de Darwin aceptan que este es un proceso al azar sin propósito definido ni diseño alguno para mejorar. Cada organismo y cada especie viviente puede sufrir pequeños cambios o mutaciones en su código genético, los cuales deben competir ferozmente con todos los de sus vecinos. En esta competencia a muerte entre todos los organismos vivientes solo sobreviven los más aptos, y los cambios que serán heredados se acumulan lenta y ciegamente a lo largo de millones de años. Pero no existe ningún propósito en la evolución, ni por necesidad tiene que haber progreso cuando se desarrolla una nueva especie con nuevas capacidades biológicas. Puede ser que se evolucione a algo peor de lo que había, o que si ocurren cambios inesperados en el ambiente lo que parecía como una especie superiormente adaptada y exitosa se convierta en un desastre y vaya derechito a la extinción. Lo que no funciona en el ecosistema terrestre es rápidamente eliminado del mundo, y por eso solo vemos las especies que aún están en la carrera por sobrevivir. Esta idea de selección natural darwiniana es la base de toda la biología, la medicina y la ingeniería genética modernas. Pero tiene feas implicaciones filosóficas: si esto es cierto los seres humanos no estamos hechos a imagen y semejanza de nadie, y estamos aquí solo por la suertuda casualidad de que un asteroide eliminó a nuestra adelantada competencia hace 65 millones de años atrás.

Por eso histórica y políticamente esta teoría científica de la evolución ha encontrado vocales opositores que aún hoy en día ven en ella un enemigo inmoral que debe ser atacado sin piedad. Los que quieren enseñar la Evolución de Darwin en las escuelas son vistos por muchos como lo fue el famoso filósofo griego Sócrates en su Atenas natal. Como un charlatán peligroso que con sus ideas podía corromper las mentes de una juventud incapaz de discernir el bien y el mal claramente. Por tanto hay que obligarlo a beber la cicuta y callar su voz. En los Estados Unidos, (paradójicamente una de las sociedades más ricas, liberales y productoras de ciencia), los opositores constituyen mayoría pues sobre el 60% de los ciudadanos considera que la evolución es una doctrina falsa. Solo la sabia disposición constitucional de separación de Iglesia y Estado, y un contrataque concertado de toda la comunidad científica estadounidense respetable han permitido que Darwin se agarre precariamente frente a un huracán que lo quiere sacar de los cursos de biología, no importa lo que digan los biólogos.

No digo esto por querer discutir a fondo la pugna ideológico-política de la controversia Evolución vs. Diseño Inteligente en las escuelas públicas. Solo lo traigo como un breve prólogo porque tiene implicaciones sociológicas sobre otra área importante de la ciencia: el estudio del clima y los sistemas geoquímicos terrestres. Este ataque de las fuerzas del fanatismo religioso y la irracionalidad hace que muchos científicos vean con extrema suspicacia toda teoría que tenga visos de “religiosidad” o que promueva la existencia de mecanismos que no sean desarrollados evolutivamente por procesos puramente naturales a nivel de los genes de organismos individuales. Así pasó inicialmente con una teoría de principios de los 70 del geofísico británico James Lovelock que se conoce como la teoría de Gaia. Lovelock estudiando la atmósfera de Marte para tratar de determinar si había vida allí o no, se dio cuenta de un dato muy importante. La atmósfera y la geología terrestres son dinámicas y están en un continuo proceso caracterizado una entropía bien baja y fuera de equilibrio, a diferencia de los demás planetas. En otras palabras, la física y la química de la Tierra es muy diferente a la de los demás planetas muertos y estáticos. Lovelock postuló que el planeta completo constituye un gigantesco sistema que busca la homeostasis, es decir que cada cambio en una variable física desencadena un mecanismo de las demás variables para devolverla a su valor original (o cerca de éste). Y estos valores no pueden cambiar mucho porque cambios grandes matan muchísimas especies vivas, y éstas de alguna manera se ponen de acuerdo para impedir dichos cambios.



Aunque los problemas de posibles cambios climáticos catastróficos han elevado la teoría de Gaia a un nivel de respetabilidad y aceptación bastante grandes entre los ambientalistas, todavía es una teoría extremadamente controversial y dudosa para los geofísicos y los biólogos evolutivos que ven esta idea cuasi-mística de un “planeta vivo que se autorregula y evoluciona” como un proceso anti-natural y que parece contradecir la idea de que la evolución debe ocurrir a nivel de organismos individuales que no saben de lo que pasa fuera de su entorno inmediato y no pueden organizar extensas redes de transporte y retroalimentación en las que participan múltiples especies a lo largo de océanos y continentes diferentes. Muchos evolucionistas respetables como la Dra. Lynn Margulis de la Universidad de Massachussets han abrazado la teoría de Gaia y postulan que la simbiosis y las redes de retroalimentación entre diferentes especies son fuerzas tan importantes en la evolución como la competencia y la selección natural. La teoría de Gaia, como toda teoría científica, ha hecho predicciones que deben verificarse empíricamente y ha tenido cierto éxito en esto al descubrirse procesos en que la emisión de gases con azufre proveniente de bacterias oceánicas afecta la formación de nubes que ayudan a regular la temperatura terrestre, la que a su vez afecta como se distribuye el azufre entre los organismos vivos en la tierra seca y el mar. También se ha visto como la reducción del bióxido de carbono en la atmósfera por los 4 billones de años que ha habido vida en la Tierra va a la par con el aumento en luminosidad y energía proveniente del Sol. Aparentemente la vida evoluciona sacando el CO2 de la atmósfera de tal modo de que no se caliente demasiado la Tierra y se mantenga a una temperatura cómoda para la vida. Este tipo de descubrimientos no validan totalmente la teoría de Gaia, pero le dan un aire de plausibilidad cada vez mayor a pesar de sus orígenes algo místicos y anti-evolutivos.

Pero si esta idea de que “todo en la Tierra está conectado” por procesos complejos, globales. y en donde la física y la química de la atmósfera cambian cuando cambian los organismos vivos que la habitan es parcialmente cierta, pues quizás estemos en problemas. Porque la teoría de la evolución ciega también parece ser mayormente cierta. Hay muchos biólogos, neurocientíficos y científicos sociales que argumentan que la inteligencia humana con todos sus accesorios de cultura, lenguaje, ideas, y libre albedrío son un producto de una evolución lenta que nos dio una ventaja frente a un ecosistema dominado entonces por otros mamíferos grandes donde la base de nuestra supervivencia era la caza, y la recolección de frutas y vegetales. La base biológica de nuestro comportamiento social y de nuestras culturas en esta visión neo-darwiniana es extremadamente difícil de cambiar. Pero con el lenguaje y la inteligencia, el animal humano descubrió un nuevo espacio de configuraciones en donde la evolución ocurre mucho más rápidamente. El espacio de los “memes”, es decir las ideas comunicables por lenguaje, música o imitación. Los “memes” se propagan, mutan y evolucionan muchísimo más rápido que los genes biológicos. La evolución tecnológica y cultural ocurre ya en décadas, mientras que la evolución por selección natural toma millones de años. Es esta evolución tecnológico-industrial la que crea el problema de que nuestro poder a nivel global y nuestra influencia ambiental crece mucho más rápido que la capacidad de Gaia en auto-regularse. Y en la historia de la vida en el planeta hemos presenciado varios episodios de “extinciones masivas” donde casi todas las especies perecen porque el lento sistema de autorregulación global no puede manejar un cambio drástico en las condiciones de uno de sus componentes.

A menos que todos los seres humanos tomemos conciencia del problema de que nuestras culturas y nuestros hábitos de consumo pueden tener efectos severos sobre un complejo y extenso sistema de interconexión global que aún no conocemos bien, puede ser que seamos otra víctima más de la evolución ciega e inmisericorde. Y que el haber evolucionado una inteligencia que nos hizo la especie más avanzada del planeta hace 200,000 años se convierta luego en un terrible error que nos condene a la extinción por no usarla inteligentemente.