Mostrando las entradas con la etiqueta reglas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta reglas. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de diciembre de 2009

Tortura post-navideña

Bueno, pasó el día de Navidad, (que es también el natalicio de Sir Isaac Newton, que es lo que la humanidad debería de celebrar ya que sus contribuciones a la ciencia y la sociedad moderna son superiores y mucho mejores que las de Papá Chuíto). Y empezó mi odisea personal…

Después de varios años de estarme jeringando, finalmente accedí a la petición de mi esposa de pintar y remodelar el apartamento. No entiendo porque las mujeres quieren cambiar algo cómodo y familiar como es el lugar donde uno vive y al que ya está acostumbrado. Ella quiere cambiar puertas, lámparas, estantes de libros, adornos de baño, y pintar hasta detrás de la nevera y la estufa (¿qué propósito racional puede lograr este gasto innecesario de pintura y esfuerzo que nadie nunca verá?)

istockphoto_5451490-husband-and-wife-shopping (1) No calculé la magnitud de mi error al acceder a esto en un momento de flaqueza emocional. Para empezar, un hombre de clase media en esta situación tiene sólo dos horribles opciones: O va de compras junto con su mujer a varias tiendas dentro de shopping malls llenos de carros, (sin suficientes espacios para estacionarlos todos. ¿Y no que estamos en una recesión?) y filas interminables que meten miedo, o la deja ir sola para que compre todo con tarjetas de crédito (y terminar en la bancarrota total y absoluta).

Con gran temor en el corazón decidí escoger el menor de los dos males, que fué irme de compras con ella y por lo menos tratar de imponer algún tipo de veto para evitar que se comporte como si fuese Ivana Trump en medio de una depresión. Sabía que eso serían horas de aburrimiento total y masivo, así que me preparé con un libro y mi MP3 player lleno de música del Gran Combo.

Sólo les voy a contar algunos de los “highlights” de tan espeluznante viaje al Mundo del Terror:

  • Aprendí que las mujeres tienen ojos de mucha más resolución para discriminar largos de onda que los hombres. Cómo pasan horas decidiendo entre tonalidades de verde chatré y verde oliva mediterráneo para ver si combinan con los adornos de los cojines del sofá es asombroso. Solo pude desarrollar la débil estrategia de mirar las tarjetas de colores con cara de interés fingido cada vez que me preguntaba , y con el rabo del ojo buscar cual tipo de pintura era más barata para intentar argumentar fútilmente que esa se vería “mejor”.
  • Pasé literalmente horas sentado en la sección incorrecta de Home Depot esperando por un dependiente para verificar estimados de algo muy caro para poderse hacer en ese momento. Todavía no veo la lógica de esta movida.
  • Descubrí que la asignación de precios para sábanas y ropa de cama parece que se hace al azar. No sabía que una sábana verde claro con 800 hilos (no sé por cuanta área superficial pues no lo dicen) que se supone que es de más calidad (y más “suavecita”, cosa que no notarás pues estás durmiendo) que una blanca con flores de 250 hilos puede ser más barata. Cómo alguien paga más de $80 por una sábana está fuera de mi entendimiento.
  • Parece que las mujeres no tienen ni el más mínimo sentido del peso y el volumen de las cosas que compran. Mientras deciden entre colores y nombres de marca no pasan ni un instante pensando cómo van a meter eso al carro, cómo lo bored-man-waiting piensan subir hasta el apartamento, o cuanto pesa. Claro, como creen que salieron con un burro de carga que además de pagar tambien tiene que cargar todo, pues eso no les crea ansiedad alguna. En una tienda tuve que literalmente dar 4 viajes para llevar todo hasta la caja para pagar.

Ya lo saben. Si la mujer quiere ir de compras con usted en Navidad, enférmese, dóblese un tobillo, o finja tener un ataque al corazón. Los amigos no deben dejar a los amigos ni guíar borrachos ni ir de tiendas con sus esposas.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Reglas para un buen piloto


Yo nunca he pilotado un avión, (excepto en videojuegos de simuladores de vuelo, que casi siempre están en guerra y disparándole a otras aeronaves). Pero respeto a los pilotos. El enseñar la teoría básica de cómo vuela un avión en mi clase de física (lo que hago justo después de enseñar Las Tres Leyes de Newton) es suficiente para apreciar que volar un avión y hacerlo moverse en 3 dimensiones a inmensas velocidades y a alturas para las cuales la naturaleza no nos diseñó no es cáscara de coco.

Así que me reí mucho al leer en Microsiervos esta lista de las reglas básicas que todo buen piloto con un poco de sentido común debe de seguir.

  • Todo despegue es opcional. Todos los aterrizajes son obligatorios.
  • Volar no es peligroso. Lo peligroso es estrellarse.
  • El único momento en que tienes demasiado combustible a bordo es cuando el avión está ardiendo.
  • La hélice es simplemente un ventilador enorme para refrescar al piloto. Cuando la hélice se para, el piloto suda.
  • Mantente fuera de las nubes. Los sabios aseguran que las montañas suelen esconderse detrás de las nubes.
  • Intenta siempre mantener el mismo número de despegues que de aterrizajes.
  • Un buen aterrizaje es aquel en que el piloto puede salir andando. Un aterrizaje perfecto es aquel en que el avión puede usarse otra vez.
  • Las tres cosas más inútiles para un piloto son: La altitud por encima, la pista que queda detrás y la décima de segundo antes.
  • Si empujas la palanca de mando hacia delante, las casitas se hacen más grandes. Si tiras de ella hacia atrás, se hacen más pequeñas. Salvo que mantengas la palanca totalmente hacia atrás. Entonces, las casas se hacen grandes otra vez.
  • Aprende de los errores de los demás. Nunca vivirás lo suficiente para cometerlos todos tú mismo.
  • Si lo que ves a través de la ventanilla es la Tierra, que se está haciendo cada vez más redonda, y se puede oír la conmoción de la cabina de pasaje, las cosas no están yendo como deberían ir.
  • El buen juicio proviene de la experiencia. Desgraciadamente, la experiencia es resultado de malas decisiones.
  • Mira a tu alrededor. Hay siempre algo que has olvidado.
  • Los helicópteros no pueden volar. Son tan feos que la tierra los rechaza.
  • Es una buena idea mantener la nariz del avión apuntando hacia delante tanto como sea posible.
  • La probabilidad de sobrevivir es inversamente proporcional al ángulo de descenso. A mayor ángulo de descenso, menores posibilidades de supervivencia, y viceversa.
  • Se empieza a volar con una bolsa llena de suerte y otra vacía de experiencia; el truco consiste en llenar la bolsa de experiencia antes de vaciar la de suerte.
  • Hay tres simples reglas para conseguir aterrizajes suaves. Desgraciadamente, nadie conoce cuales son éstas.
  • Nunca dejes que un avión te lleve a un lugar que tu cerebro no haya decidido cinco minutos antes.
  • Recuerda: La Gravedad no es simplemente una buena idea. Es la ley. Y no debe ser rechazada de forma caprichosa.
  • Se sabe cuando se ha aterrizado con el tren arriba cuando se necesita empuje de despegue para ir al parking.
  • Hay dos tipos de pilotos: Los que han aterrizado sobre la barriga del avión, y los que lo harán.
  • El número de rebotes de un aterrizaje es proporcional al número de personas que lo estén observando.
  • Siempre es mejor estar aquí abajo deseando estar allí arriba, que estar allí arriba deseando estar aquí abajo.
  • En la competencia de objetos de aluminio yendo a cientos de kilómetros por hora, y la tierra yendo a cero por hora, la tierra tiene todas las de perder.
  • Ley de las esperas: Las esperas son inversamente proporcionales a las ganas que tengas de aterrizar. Si no tienes ninguna prisa control te dará entrada directa, pero si la tienes te mandaran a dar vueltas alrededor de la pista hasta que te aburras.
  • Cuando dudes, mantén la altitud. Nadie ha chocado jamás contra el cielo.
Blogalaxia Tags: