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domingo, 31 de octubre de 2010

Misterios misteriosos: ¿Un viajero del tiempo en 1928?

Viajes en el tiempo. Es una de las fantasías más comunes y entretenidas de la ciencia-ficción. Aaah, si pudiéramos viajar atrás hacia el pasado y cambiar la historia. Pero como nos enseñan muchos episodios de Star Trek, Stargate y la back-to-the-futuretrilogía de “Back to the Future” traquetear con lo que ya pasó sería extremadamente peligroso. En el peor de los casos se nos amenaza con una total destrucción del universo porque alterar el pasado puede destruir el continuo del espaciotiempo einsteiniano y acabar con la realidad tal y como la conocemos. En otros se nos dice que de acuerdo a la hipótesis de los “muchos mundos” de la mecánica cuántica al alterar el pasado se creará por ello un universo paralelo que sería idéntico al nuestro hasta el instante en que se haga el cambio, y entonces el universo que recordamos y en el que cambiamos las cosas divergirán y se volverán completamente diferentes debido a la disrupción introducida por el viajero en el tiempo.

Sabemos que la Relatividad General, (la mejor teoría del tiempo que tenemos actualmente), no prohíbe la existencia de curvas causales en la dirección temporal que estén cerradas (“timelike closed curves”). Esto es la definición relativista de una “máquina del tiempo”. Un observador que según su marco de referencia se mueve siempre hacia el futuro en su tiempo propio pero que puede llegar a un evento por el que ya haya pasado antes (lo que haría a la curva que describe en el espaciotiempo ser una curva cerrada sobre sí misma como un círculo o “loop”). En resumen que según la Relatividad las leyes de la Física no prohíben la existencia de máquinas del tiempo. Ya en este mismo blog yo les dije como construir una sin violar ninguna ley física conocida.

Según Stephen Hawking y muchos físicos que creen que viajar en el tiempo es absurdo y el universo debe de alguna manera prohibirlo, (aunque aún no sepamos todavía cómo), el mejor argumento contra los viajes en el tiempo es que si en verdad se pudiera inventar una máquina del tiempo pues alguien la inventará en el futuro, y por tanto la historia de la humanidad debería de estar plagada de “turistas temporales” en todos los eventos históricos importantes. Pero todos los que vemos regularmente series y películas de ciencia-ficción sabemos que los viajeros del tiempo siempre van de incógnito y disfrazados con ropa de la época para evitar levantar sospechas de los nativos del pasado.

Solo por error se podría entonces detectar uno de estos viajeros. Y según este video de You Tube eso pasó aparentemente en 1928:

En una escena de un clásico del cine mudo (“El Circo”) producido en 1928, con el que Charlie Chaplin ganó varios premios, una mujer aparece caminando en la calle, y se detiene unos segundos.

La señora camina con una mano sobre su oreja izquierda, sosteniendo algo que parece un teléfono celular.

Como este dispositivo, hoy omnipresente, sólo se inventó 45 años después, las posibilidades de que fuera este aparato son nulas. Lo extraño es que si se mira detalladamente la cara de la protagonista de esta historia, se puede ver que está hablando.

Y hoy, la ecuación es muy obvia: persona caminando + una mano sosteniendo un objeto sobre su cabeza + gestos que indican que está hablando = está bochinchando por un celular.

El cineasta George Clarke se sorprendió con esta escena, la estudió por más de un año y la mostró a más de 100 personas para escuchar opiniones, análisis e hipótesis de qué pudo haber pasado en la película.

Clarke publicó este video en el que explica que no encontró respuesta satisfactoria, y presenta la escena en cámara lenta, con zoom y cuadro por cuadro, intentando hallar una explicación a este misterio. La hipótesis más lógica que el cineasta pudo encontrar es que se trata de una viajera en el tiempo en la película de Chaplin.

¿Qué podría tener en las manos esa señora en 1928? ¿Una radio a transistores? No, pues no se inventaron hasta los años 50…  Aún descartando que el vídeo no es un montaje –dicen que efectivamente la escena está en los extras del DVD– si se ordenan las posibles explicaciones de más a menos probable, no queda gran cosa: (1) es un efecto visual de otro tipo de aparato, (2) el vídeo es un viral o algún tipo de anuncio publicitario (no sería el primero de la temática), (3) el tipo que lo ha lanzado simplemente busca notoriedad (tampoco sería el primero), o (4) ¡es de verdad evidencia de un viajero en el tiempo!

Aunque (1) sea difícil de demostrar es la explicación más sencilla, al tiempo que (2) y (3) serían también altamente probables en esta era de YouTube. No sería extraño que alguien hubiera montado un vídeo con efectos especiales, incluso carísimos, para conseguir una buena campaña, procurando elegir una película cuyo original sea bien difícil de encontrar.

Pero no deja por ello de ser un misterio geek lo más interesante…

[Basado en un artículo del blog “Microsiervos”]

domingo, 19 de septiembre de 2010

Tecnología moderna que Star Trek predijo en los 1960s

uss_enterprise Como he dicho en otros artículos del blog yo me decidí a ser científico desde los 13 años cuando me envicié con una serie de TV que titulaban “Viaje a las Estrellas”. Una serie de ciencia ficción cuyos primeros episodios televisados salieron hace ya 44 años atrás. Mi ídolo personal era el primer oficial científico vulcano, el Sr. Spock. Su dedicación a la lógica y a la ciencia sería el modelo que guiaría mi vida profesional y emocional (pues creo que los vulcanos la pegaron al decir que había que limitar y eliminar las emociones irracionales, y guiarse por la lógica y la estadística).

Y al igual que yo, muchos nerds que luego serían líderes de industria y tecnología eran también “trekkies”. Y eso lo vemos en los inventos que surgieron de esa serie que inspiraron a muchos ingenieros y científicos a hacerlos realidad varias décadas después. He aquí algunos de ellos:

El teléfono móvil

1. Los celulares – Los comunicadores de Star Trek que funcionaban solo con abrirlos y decir el nombre de con quien uno quería hablar eran los “smartphones” del Siglo 24.

El ordenador personal

2. Las laptops – pequeños terminales que estaban en cada cuarto del Enterprise conectadas por internet intergaláctico al Google de la Federación de Planetas. Y con interface de voz y “touchscreens”. Aunque en los 60s tenían muchas lucecitas y LEDs porque eso se veía “cool” y psicodélico entonces.

Memorias portables para computadoras

3. Memorias de estado sólido y USB Flash drives – En el Enterprise usaban pequeños cuadraditos plásticos para guardar información y proveer datos a la computadora central. Quién sabe cuantos Gigabytes de memoria tendrían esos dispositivos portátiles ( y si estarían llenos de canciones y videos pirateados, y pornografía 3D para el Holodeck).

El iPad

4. Los iPads – Kirk y sus lindas asistentes en minifalda ya no solo habían descubierto las iPads sino predicho que solo serían útiles para guardar información inútil y burocrática que no valía la pena mirar mucho. Y seguro en el Siglo 24 corren con Android.

Intercomunicadores inalámbricos

5. Los auriculares Bluetooth – Uno se pregunta si Uhura se pasaba realmente todo el tiempo oyendo reportes de comunicaciones oficiales, o si de verdad lo que hacía era escuchando reggueatón y chismeando en un chat con sus amigas.

Las puertas mecánicas Corredizas

6. Las puertas mecánicas que se abren solas – Este es otro gran invento que se lo idearon primero en Star Trek. Ahora las usan todas las farmacias, supermercados y tiendas por departamento. Pero las del Enterprise sonaban mucho más chévere, (igual que el ringtone de los comunicadores y las alarmas de alerta roja).

Pantallas gigantes

7. Televisores plasma de pantalla gigante – Cuando la serie salió al aire la mitad de la gente tenía pequeñas cajitas que solo se veian con mucha estática y en blanco y negro, y aún los TV a colores tenían una recepción bien mala y antenas enormes e ineficientes. Y todos soñaban con el TV plasma con alta definición de pared que había en el puente del Enterprise. Y lo lindos que se veían los planetas al uno orbitarlos.

El escáner del Dr. McCoy

8. Scanners médicos – Mc Coy tenía un CT SCAN, Tomografía de positrones, Resonancia magnética nuclear, Rayos X, ultrasonido, y varias otras tecnologías no invasivas para diagnósticos médicos en un aparatito no más grande que un bolígrafo. Todavía las nuestras no han llegado a ese nivel de miniaturización pero las ideas y la funcionalidad la sacamos de Star Trek.

Datos Biometricos

9. Datos biométricos – La idea de que una computadora use medidas biológicas como huellas digitales, signos vitales o imágenes de retina como medio para accesar información personal en bases de datos computarizadas tambien se popularizó en esta inmortal serie de ciencia-ficción. Ya se usa esto en vez de “passwords” en muchas laptops y equipos portátiles con información sensitiva.

Las fotos y el artículo original es de la web española de 20minutos.es

sábado, 30 de enero de 2010

Barbie se adelanta a su tiempo

Barbie, la famosa muñequita bobolona de Mattel usada para socializar a las nenas para que desde chiquitas le cojan el gusto a ser vanidosas, anoréxicas, sumisas y botaratas, ha venido en muchas variantes. Hay Barbies modelos, enfermeras, cocineras, esposas de millonarios, diplomáticas, doctoras, bailarinas, reinas de belleza y montones de otras profesiones y vestuarios.

Lo último en la avenida según esta foto del blog Microsiervos parece ser una Barbie de ciencia-ficción basada en el universo de Star Wars. La Clone War Barbie. ¿Le habrán rapado su rubia melena para poderle poner el casco? Solo su peinador lo sabe.

barbie-clon

miércoles, 20 de mayo de 2009

Rebooteando el nuevo “Star Trek”

star_trek_poster Advertencia del Bloguero General: Este artículo contiene una reseña de la última película de la serie “Star Trek” (“Viaje a las Estrellas” para los viejetes que la empezamos a ver cuando era traducida al español en los 70), y contiene “spoilers”, o sea que le puede contar escenas del final de las cuales usted quizás no quiera enterarse hasta después de haber visto la película. Así que apague la computadora, vaya al cine y vuelva cuando la haya visto. Queda debidamente advertido.

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Esto es para mí mucho más que una simple reseña de una película de ciencia-ficción divertida. Es el reestructuramiento radical de una parte importante de la cultura, la sociología y la historia de gran parte de la comunidad científica. Una fracción considerable de los científicos e ingenieros de este hemisferio (sino del mundo entero) somos “trekkies”.

Muchos como yo descubrimos la serie original de los años 60 en nuestra adolescencia (yo tenía 5 añitos cuando salió originalmente el primer Star Trek) y quedamos “hookeados”. Star Trek me despertó el interés por la ciencia, me dió mi interés por el espacio, y me guió a mi carrera como físico y astrónomo. Spock y los vulcanos fueron mis modelos de comportamiento en la universidad, y moldearon grandemente mi pasión por la lógica, las matemáticas y por el análisis cuantitativo de todo en la realidad.

Yo he visto todos y cada uno de los episodios de las 6 series televisivas de Star Trek (TOS [The Old Series], la animada de muñequitos, The Next Generation, Deep Space Nine, Voyager, y Enterprise). He visto con esta las 11 películas de cine. Y he leido como 30 novelas (de sobre 100 que se han publicado) basadas en estas series y en el universo de la mítica Federación de Planetas del Siglo 24 de nuestra era. Nunca me disfracé de Klingon ni de vulcano, ni asistí a ninguna convención porque hasta yo tengo mis límites de ridiculez, aún cuando soy un “nerd” identificado, con tarjeta de la Asociación Internacional de Nerdos y Geeks (AING) y membresía de por vida. Pero soy un “trekkie” de los entregaos.

Ver esta nueva película de la serie que luego de “Star Trek: Nemesis” y la cancelación de “Star Trek Enterprise” ya yo daba por muerta fue una experiencia excitante, traumática y revolucionaria de gran magnitud.

¿Spock grajeándose con Uhura sin ser obligado por una inteligencia extraterrestre? ¿Una supernova que está “destruyendo” la galaxia? ¿El planeta Vulcano destruido y los vulcanos en peligro de extinción? ¿Scotty exiliado en un planeta helado por borrachón? ¿Spock encojonado y ordenando lanzar a Kirk al espacio en vez de ponerlo en el calabozo?

Si no fuera porque la película está tan bien hecha, tiene tantas escenas estupendas de acción, y todos y cada uno de los actores escogidos se la comieron con nuestros personajes favoritos, uno gritaría “HEREJÍA” y mandaría a J.J. Abrams y a los escritores del guión a ser torturados y quemados por la Santa Inquisición Trekkie.

Pero viendo que la película es un éxito rotundo de taquilla, que ha revivido a la franquicia de Star Trek (particularmente entre los jóvenes. A mis hijos adolescentes sencillamente les encantó), y de que en estos tiempos está de moda rehacer cuanta serie de TV vieja y comic haya existido (y esta película es mejor que muchos de esos intentos), hay que perdonar las herejías culturales, las violaciones crasas al sagrado canon de Star Trek y la Federación, y el sonido de Gene Roddenberry (creador de Star Trek) dando vueltas en su tumba. Y estas injurias al espíritu filosófico que caracterizaba la serie, a la visión de futuro utópico y hermoso que Trek nos brindaba, y a la tradición de varias décadas de los trekkies viejos como yo se pueden perdonar fácilmente porque gracias a los “black holes” y a los viajes en el tiempo este no es “nuestro” universo de Star Trek. Este es un “universo paralelo” donde ninguna de las aventuras e historias que vimos antes ha sucedido. Por eso esta película se considera un “reboot” de la franquicia. Es como cuando uno apaga la computadora, reformatea el disco duro, y empieza de nuevo desde cero.

enterprise_D Nuestro Star Trek filosófico, optimista, con un Spock lógico y admirable, y una Federación que habla en vez de disparar, existen en “nuestro” universo de la memoria (y los DVDs y los libros). Star Trek para nosotros los “fans” de antaño es más que entretenimiento (que lo era, y bien bueno). Era un parque de juegos mentales donde se examinaban los más importantes issues políticos, ideológicos e epistemologicos como el racismo, la naturaleza del alma, la evolución de la especie humana, el balance entre intuición y lógica, como crear un mundo sin guerras ni injusticias económicas, y otros issues científicos y filosóficos que eran el pan y mantequilla de Star Trek. Eso fue lo que me hizo a mí enamorarme de todas esas series y me influenció a ser científico. Por que yo quería ser como Spock, como Kirk, como Picard, como Data, como Worf, como Odo, como Sisko, como Harry Kim, o como Seven. Científicos con ética, que pensaban primero y despues actuaban bien, que adoraban la ciencia y el universo, que sentían placer al explorar lo desconocido y en ir “a donde jamás nadie había llegado antes”.

Pero esta última película me gustó mucho, aunque me parece un poco más superficial. Pero tiene mucho potencial y es tremendamente entretenida y excitante. Lo que me decepcionó bastante fue lo mala que es la parte científica. Es ciencia-ficción y antes en Star Trek ha habido barbaridades, embustes increíbles, “technobabble” excesivo, y muchos deus ex machina para resolver situaciones imposibles. Pero Roddenberry y Rick Berman tenían muy buena relación con muchos físicos, y buscaban siempre que sus tecnologías fuesen plausibles y no hubieran errores crasos. Aquí claramente esa consulta con científicos no se dió. Los errores garrafales de astronomía, física del movimiento, geología, probabilidades y ciencia básica dan ganas de llorar.

Pero en el análisis final como esta película se concibió como una película de acción, un “blockbuster” millonario de verano, y un estudio sobre los personajes y sus relaciones, pues fue un éxito. Todo eso lo hace excelentemente bien. Por eso se las recomiendo. Y voy a ir a verla par de veces más, antes de comprar el DVD y añadirlo a mi extensa colección trekkie. Y espero con anticipación la próxima película que complete la docena.

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viernes, 13 de marzo de 2009

¿Cuan factible es crear un motor de “warp drive”?

Con el calentamiento global, la superpoblación, la alta probabilidad de una guerra nuclear, o la posibilidad casi segura de que acabemos con los recursos naturales mucho más rápido que lo que naturalmente se pueden regenerar por sí solos, un científico con visión realista de futuro estimaría que este planeta no tiene salvación de esta infección exponencial conocida como la humanidad, y que hay que tirarlo a pérdida.

Pero la humanidad además de Hitler, Genghis Khan, George Bush, Pol Pot, Julio César, Bill Gates, Rush Limbaugh o Pedro Rosselló (que hacen a uno avergonzarse de ser de la misma especie que ellos) tambien ha producido arte, música, amor, cultura, ideas, justicia, ciencia y muchas cosas dignas de salvarse y preservarse. Y quizás si empezamos de nuevo con una colonia chiquita en otro planeta aprendamos de los errores de la historia y podamos crear una civilización más decente, justa, bondadosa, y en equilibrio con el ambiente. Uno puede soñar y tratar de ser optimista. Al fin de cuentas hay mucho en los seres humanos que es bueno y merece que se salve para otras generaciones.planeta1

Para mudarnos de la Tierra y colonizar otros planetas el obstáculo principal lo son las inmensas distancias que hay hasta otras estrellas. En esta estrella lo mejorcito para mudarse a mediano plazo sería Marte, y saldría carísimo y sería mucho peor que la Tierra. Su atmósfera es muy fina, tiene poca gravedad, es muy frío, y no tiene mucha agua (excepto en el hielo de sus casquetes polares).

Uno quisiera un planetita más grande, caliente y con mucha agua como la Tierra para que pudiese florecer la vida, las plantas, la agricultura, los animales, y tener un cielo azul y con bastante ozono para cubrirnos de la radiación ultravioleta de las estrellas como el Sol. Debe haber muchos planetas así en el universo, pues todo parece indicar que casi todas las estrellas de última generación (como el Sol o más jóvenes) tienen sistemas planetarios. Pero si existen deben de estar a decenas, sino cientos, de años luz de nosotros.

Star_Trek_Warp_Field La Teoría de la Relatividad Especial de Papá Einstein nos pone una traba bien seria en esto de viajar a otros sistemas solares porque dice que en este universo nuestro nada material puede viajar más rápido que la luz. Y viajar cerca de la velocidad de la luz debe ser costosísimo, peligroso y casi imposible por la cantidad enorme de energía requerida para esto. Así que aún postulando que hayan muchísimos avances en tecnología de propulsión, generación de energía, computación y nuevos materiales (que uno puede intentar extrapolar de lo que sabemos de física hoy en día) un viaje a otro planeta terrestre tomaría cientos de años en el escenario realista más optimista. Esto haría estos viajes prácticamente imposibles excepto con una nave generacional donde vayan familias y lleguen a su destino final no los que iniciaron el viaje, sino sus tataranietos.

La ciencia-ficción siempre ha obviado este problema con postular que de algún modo le daremos la vuelta a la limitación einsteiniana y crearemos motores para naves espaciales que puedan superar la barrera de la luz. Una visionaria serie, que ha predicho muchos avances tecnológicos desde los 1960´s en que se creó, lo es “Star Trek” (que predijo los celulares, los floppy disks y flash drives en computadoras, sensores como los tricorders, e inspirado a cientos de nerds y geeks que ahora trabajan en el programa espacial de NASA). Su manera de viajar a velocidades mayores que la de la luz se conoce como “warp drive” .

Gene Roddenberry, y los creadores modernos de las versiones subsiguientes de Star Trek, siempre buscaron consultar con físicos e ingenieros para tratar de que su tecnología de ciencia-ficción pareciera plausible. Montones de físicos importantes como Kip Thorne, Lawrence Krauss, Stephen Hawking, (y este servidor que no es ni de cerca tan famoso, pero al menos es físico también) han sido “trekkies” desde la serie original de Kirk y Spock (cuya era va a ser revivida en la próxima película de la inmortal franquicia). Y muchos de ellos han notado que aunque la relatividad especial prohibe terminantemente viajar más rápido que la luz localmente (pasarle por el lado a un haz de luz), la Teoría de la Relatividad General permite ciertos “loopholes” al deformar el espaciotiempo que harían que una nave llegue a un planeta lejano antes que la luz viajando en el espacio plano normal. Sería algo así como el cuento de la Caperucita Roja donde el lobo llega primero a la casa de la abuelita porque manda a Caperucita a coger el camino largo mientras que él se va por un atajo máWarpDrives corto.

La idea implicaría buscar soluciones dinámicas a las ecuaciones de Einstein (que indican cuales espaciotiempos curvos son posibles en teoría) en donde la nave espacial se mueva dentro de una burbuja de “espacio normal” a velocidades menores que c, mientras que con algún tipo de energía exótica uno dobla el espacio al frente de la burbuja haciéndolo más pequeño mientras que expande el espacio que queda detrás de la burbuja. La Teoría de Einstein no pone ninguna limitación a cuán rápido se puede comprimir y estirar el espacio vacío. Así que en principio uno puede lograr llegar al otro planeta al que quiere ir mucho antes que lo que le tomaría a la luz viajar hasta allá.

El físico de origen mejicano, Miguel Alcubierre, demostró en un trabajo de 1994 que efectivamente la Teoría de la Relatividad General permite soluciones del tipo “warp drive” si existiesen valores del tensor de materia-energía con densidades negativas, (lo que en Relatividad y Cosmología se conoce como “materia exótica”). Esto parecía indicar que al menos no era imposible de acuerdo a la Relatividad General crear una nave como el USS Enterprise ,(y que Roddenberry y los escritores de Star Trek no estaban tripeando en maví como creían ellos mismos). Claro, el probar que puede existir la materia exótica o probar que se pueden generar las cantidades astronómicas de energía necesarias para hacer funcionar el “warp drive” de Alcubierre son otros veinte pesos. Pero al menos Papá Einstein no nos prohibía que tuviésemos un futuro glorioso como el de Star Trek y la Federación Unida de Planetas.

Este tópico del “warp drive” volvió a tomar interés para los físicos otra vez cuando el año pasado dos físicos de Texas, Richard Obousy y Gerald Cleaver, escribieron un interesantísimo artículo postulando que si existen dimensiones adicionales como las postuladas por las teorías de supercuerdas y la energía oscura que constituye la constante cosmológica es producida por el Efecto Casimir en Mecánica Cuántica, (de esto escribí otro artículo anteriormente aquí), uno podría usar esa energía oscura para manipular una de las dimensiones extras y producir el desdoblamiento necesario para que tengamos una burbuja de “warp drive” funcional.

A los “trekkies” rabiosos de The Next Generation para acá eso le debe sonar parecido al “subespacio” que forma parte del “technobabble” clásico de la serie, pues ahí se postula según los escritores de Star Trek un hiperespacio de dimensiones adicionales a través del cual se comunican superluminalmente las naves de la Federación y se crean montones de partículas ficticias para posibilitar todas sus tecnologías milagrosas.

Todavía todo esto es ciencia-ficción fantasiosa, y no es considerado más que un pasatiempo divertido para los físicos teóricos, pero le para los pelos a uno cuan profética parece ser a veces la ciencia-ficción, y como la realidad en la física moderna puede ser tan excitante y misteriosa como la ficción.

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jueves, 31 de julio de 2008

Olvídate del tapón y vuela por encima

Según este interesante artículo del periódico "The Independent" de Inglaterra en un "air show" acaban de demostrar que el invento de un "jetpack" que uno se pone en la espalda para poder volar ya es una realidad. Y solo cuesta unos miserables $100,000 y un año de espera. Parece que ya hay locos ordenando los primeros modelos. El inventor Glenn Martin lo demostró exitosamente en un show para aficionados de aviones en Wisconsin hace un par de días. No se ve muy cómodo el paquetito éste. ¿Y donde lo iría uno a parquear?

Con este pesado aparato en la espalda uno podría volar por el aire como un superhéroe a velocidades de hasta 186 millas por hora. Muérete de envidia, Superman. Bien chévere si uno solo es el que vuela, pero ¿se imaginan la Número 2 sobre Bayamón a las 7:30 AM con miles de vaqueros volando por entre los edificios de la ciudad sin luces ni reglas de tránsito aéreo?

Que interesante es vivir en una era donde los muñequitos y la ciencia-ficción muchas veces se hacen realidad. Voy a ver si me le adelanto a la competencia desde ya y consigo los derechos del primer "dealer" de jetpacks en Puerto Rico. Otra gran idea para añadir a la lista de cosas que voy a hacer cuando me pegue en la Lotto.



jueves, 20 de marzo de 2008

Muere uno de los grandes de la ciencia-ficción

Ayer a los 90 años de edad en Sri Lanka murió uno de los autores de ciencia-ficción más conocidos y leídos del mundo: Arthur C. Clarke. Algunas de sus obras más conocidas son el relato corto El Centinela, en el que están basados la novela y la película 2001: Una odisea del espacio. Otras novelas importantes fueron Cánticos de la lejana Tierra, o Cita con Rama, una de las mejores novelas escritas nunca acerca del primer contacto de la humanidad con un artefacto de procedencia extraterrestre. Clarke también fue la primera persona en proponer la idea de los satélites artificiales de comunicaciones en órbita geoestacionaria, también conocida como Órbita de Clarke.

Clarke muere sin que se haya cumplido su deseo de que aparezcan pruebas inequívocas de la existencia de seres extraterrestres, y ha dejado instrucciones para que su entierro sea un acto estrictamente laico y todo arreglado para que una muestra de su ADN viaje al espacio.

En sus propias palabras,

Un día, una super civilización podría encontrar esta reliquia de una especie desaparecida y yo podría existir en otro tiempo

Mientras tanto, tendremos que conformarnos con leer su última novela, El Último Teorema, co-escrita con Frederik Pohl, cuyo manuscrito final acababa de terminar de revisar hace poco, y que saldrá publicada este año.

Por cierto que Arthur C. Clarke escribió tres famosísimas leyes de la ciencia (especialmenter la tercera):

1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.

2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.

3. Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

[Basado en un artículo del blog Microsiervos]



miércoles, 16 de enero de 2008

Reseña de la película “The Man from Earth” (2007)

Hola y bienvenidos de vuelta al blog de ciencia favorito de todo Puerto Rico, (entre otras razones porque parece ser el único que hay). Después de unas semanitas de vacaciones y abandono de toda tarea intelectual aquí vuelvo a encabullar y tirar de nuevo con una estupenda película que anda dando vueltas en DVD por los videoclubs de la isla. No fue un éxito de taquilla y ni me fijé si pasó por los cines de filmes avant-garde donde solo vamos un puñado de fanáticos "nerds" a ver las raras y desconocidas películas que allí exhiben. La saqué con mi esposa entre un montón de otras películas que vimos durante estas vacaciones y fue la mejor de todas, en mi humilde opinión.

"The Man from Earth" es una película del finado escritor Jerome Bixby en donde no pasa nada. No hay acción. No hay conflicto. No hay tiros, ni patadas, ni puños, ni explosiones. No hay villanos ni héroes. Lo que sí hay es mucho pensamiento, una historia fabulosa y un estudio profundo de la cultura y la psicología humanas. Le recomiendo a todos los que lean que la busquen en un videoclub, la bajen por bittorrent, o le echen mano de cualquier otro modo legal o ilegal. Si me van a hacer caso y a verla pues deben de parar de leer aquí ya si son de las personas que no quieren que le cuenten el final. Porque al reseñarla le voy a contar varias de las "sorpresas" del filme. Están debidamente advertidos de los "spoilers" que esta reseña contiene.

La película transcurre completamente dentro de una cabaña con 7 profesores universitarios y una estudiante colá (porque está saliendo con uno de los profesores) hablando en un sofá o caminando por la sala frente a la chimenea. La premisa es bastante alocada pero interesantísima. Resulta que uno de los profesores de historia, John Oldman, después de 10 años y una buena carrera decide renunciar a la universidad, regalar sus muebles y mudarse sin destino fijo. Otros 6 profesores amigos suyos deciden visitarlo antes que se vaya para despedirlo y tratar de averiguar porqué rayos está haciendo esa barbaridad. Parece que Oldman tiene una historia de hacer esto cada 10 o 12 años. Ante la insistencia de sus colegas decide revelar un secreto que jamás le ha dicho a nadie. Oldman dice que tiene 14,000 años. Aparentemente, (pues ni él mismo entiende bien porqué), es un Cro-Magnon tardío que por alguna mutación genética al azar tiene células que se siguen regenerando siempre y nunca envejece. Se ha enfermado varias veces pero como dice tener un sistema biológico e inmunológico perfecto siempre sobrevive y sigue vivito con una apariencia de unos treinta y pico de años.

Los otros profesores, claro está, creen que o está loco de atar o se está burlando de ellos diciéndoles esta absurda historia de ciencia-ficción como si fuese su verdadera vida. Le replican que es imposible recordar 14,000 años en la cabeza. Él replica que es verdad, que solo recuerda eventos importantes o al azar, y que recién ahora (en su vasta experiencia de haber vivido toda la historia humana) es que está entendiendo que es lo que le pasa. La mayor parte de su vida la pasó como nómada y solo recuerda paisajes, cordilleras, glaciares y lugares donde ahora hay mares pero que antes eran solo lagos o tierra seca. Sabe que nació en algún punto de África pero pronto descubrió que todos le temían y lo consideraban un demonio por no envejecer como los demás. De ahí sacó la costumbre de vivir con alguna aldea o grupo por aproximadamente una década, y cuando la gente empieza a hacer comentarios de que él se ve siempre joven y no parece envejecer agarra sus bártulos y se muda lejos para donde no lo conozcan. Aparentemente ha tenido incontables oficios, personalidades, mujeres e hijos a los que ve siempre morir y desvanecerse en pocos años.

Los demás profesores (un psicólogo, un arqueólogo, un biólogo, un antropólogo, una profesora de humanidades, y una historiadora) deciden que aunque no le creen nada le van a seguir el juego, y empiezan a preguntarle de su historia a ver si lo cogen en pifia y pueden demostrarle que su mega-historia de 140 siglos es inconsistente y tiene algún hueco. Por más que tratan no pueden. Toda su historia parece consistente y plausible, pero cualquiera que lea mucho se la podría inventar o sacar de libros. Es imposible probar su historia pero es imposible también probar que sea falsa. Hasta el biólogo admite que aunque parece totalmente increíble hay una plausibilidad científica que permitiría tal cosa.

Oldman dice haber terminado como veinte doctorados a lo largo de la historia. Ha sido shaman, médico, escritor, pastor, granjero, científico, marinero y cuanto otro oficio imaginable. Dice haber cruzado el planeta. Conoció a Hammurabi, Colón, Napoleón y que estudió con el mismísimo Buda en la India. La parte interesante viene cuando habla del tiempo bíblico. Rehúsa hablar de eso, aduciendo que no se acuerda y quiere cambiar el tema. Varios de los otros profesores creen que según su historia él debe haber sido una figura bíblica, y esto pica su curiosidad. Oldman les habla sobre la religión cristiana y las demás religiones. Aparentemente ha pertenecido a varios cientos de religiones y creencias, y finalmente descubierto que todas son un gran fraude. Con pasión cuenta como han erigido una estructura enorme de mentiras y mitologías sin base como herramienta de dominación sobre algo tan simple y tan bonito como las enseñanzas de Buda que solo quiso pasarle a unos pescadores que hablaban con él antes de que lo convirtieran en un líder religioso y revolucionario sin él quererlo. Pronto los profesores, y en especial la profesora de humanidades que es una cristiana devota, deducen con horror que Oldman era el propio Jesucristo. Tal descubrimiento, tan insólito como herético, pone a muchos furiosos y a otros aún más interesados en la historia.

Esta es la mejor y más importante parte de la película pues ahí se convierte en una crítica de la religión, su uso para atrofiar la mente y la cultura, el rol que ha jugado en nuestra historia, y como la gente reacciona cuando le viran patas arriba sus creencias y prejuicios más firmemente arraigados. Aunque al principio se rehúsan a creer, pronto se envuelven y discuten con Oldman como si le creyeran y quisieran matarlo o sacarlo de sus vidas para no pensar ni oír lo que está diciendo. Pero ya el genio se salió de la botella, y su curiosidad y sus personalidades los atraen irremediablemente como la mariposa a la flama.

Es tremenda película. La vi como 3 veces para sacarle bien el jugo, explorar los argumentos y la disfruté mucho. Se las recomiendo sin reservas.


jueves, 6 de diciembre de 2007

Amor y sexo con robots

¿Podrán las máquinas sentir amor? Quizás sí o quizás no. Pero nosotros los seres humanos sí podríamos enamorarnos de una máquina. Al menos muchos terminan casándose con un implemento de tortura en estos días. Como si De Castro Font y todos los derechistas fundamentalistas no tuvieran suficientes problemas tratando de evitar el matrimonio homosexual, ahora un investigador de la Universidad de Maastritch en Holanda hizo su tesis doctoral proyectando cómo y cuándo será posible que haya matrimonios entre un humano y un robot, aunque solo sean por el sexo y por tener un esclavo que lo tongonee y le sirva a uno en la casa. El Dr. David Levy predice que tan pronto como el 2050 pudiéramos tener matrimonios legales y prostitutas robot en varios países europeos.

La idea suena loca pero no es tan nueva como parece. Desde el mito griego de Pigmalión que se casó con su estatua Galatea (a la que claro la diosa Venus le dio vida, porque si no hubiese sido bastante áspera la situación para el pobre Pigmalión) hemos tenido la idea de manufacturar la pareja perfecta. En la ciencia-ficción y hasta en la música de salsa hemos jugado con la idea (¿recuerdan la "novia automática" del Cano Estremera?) Y todos los maridos hemos secretamente deseado un control remoto con el importante botón de "MUTE" para callar a nuestras esposas de vez en cuando, (y supongo que las mujeres desean uno con un botón de "quédate quieto y escucha atentamente" para nosotros).





Claro que ya hay vibradores y muñecas plásticas disponibles pero no son muy interactivos. Pero una de las virtudes de la ciencia-ficción es producir ideas factibles que inspiren a los científicos e ingenieros a diseñar formas de hacerlas realidad. Los robots que tenemos en la actualidad empezaron por grandes brazos para soldar piezas de automóviles o poner tapas a líneas de ensamblaje de botellas, pero ya hay aspiradoras inteligentes y que responden a comandos verbales, así como juguetes robot con variadas aproximaciones a una personalidad agradable. La tecnología está ahí para hacer androides que parezcan humanos, tengan vibración en las partes correctas y puedan hablar y coquetear de manera programable. Mientras más avance el campo de la inteligencia artificial más factible será tener ese amante artificial que nos satisfaga sexual y emocionalmente a la misma vez. Según Levy, el sexo con robots es "inevitable". Y una vez aparezca un artículo en Cosmopolitan o Playboy titulado "Tuve sexo con un robot y fue increíble" mucha gente que hoy encuentra el concepto extraño y repugnante se meterá a probarlo.

Claro que no todos querremos casarnos con un robot paciente, tolerante, y servicial pero mecánico, programable y que solo dice las cosas que dice no porque lo sienta sino para que nosotros nos sintamos bien (hmmm… ¿cuan diferente de esto son muchos humanos lambeojos que se casan solo por dinero o conveniencia?). Pero de que habrá "geeks", desajustados antisociales, y hasta pedófilos que encontrarán esto preferible a la imprevisibilidad de las relaciones humanas no hay ninguna duda. ¿Y si esta gente quisiera demandar los créditos contributivos y otros beneficios que tienen las parejas casadas ante el estado? Deducir un robot de la planilla de contribución sobre ingresos no suena como una idea tan mala, ¿no? Y si termina pareciéndose a la robot Caprica 6 de "Battlestar Galactica" mucho mejor, ¿no?


domingo, 12 de agosto de 2007

Como construir una máquina del tiempo

¿Será posible viajar a través del tiempo? ¿No solo en sueños, viajes astrales imaginarios, novelas, o por medio de la arqueología o los libros? Según la física y la teoría de la Relatividad General de Einstein la contestación es que . Es posible física y tecnológicamente construir máquinas del tiempo si el universo, el espacio y el tiempo son como lo describe la Relatividad, (que parece ser una magnífica y muy exacta descripción pues todos los experimentos y observaciones astronómicas están totalmente de acuerdo con esta teoría).

El tiempo según Einstein es la cuarta dimensión del gran escenario cósmico donde existen, viven y se mueven la materia y la energía. Unido a las tres dimensiones del espacio vacío forma una especie de plasticina invisible e inmaterial conocida como el contínuo del espaciotiempo. La energía y las cosas materiales viven dentro de este constructo maleable, y con su mera presencia alteran su forma. En las famosas palabras de Kip Thorne: "La materia curvea al espaciotiempo y el espaciotiempo le dice a la materia por donde moverse."

Pero este espaciotiempo deforme y psicodélico tiene una característica muy especial. Sus cuatro dimensiones son invisibles y se pueden intercambiar entre sí. Es esto lo que le da el nombre de "relatividad" a la teoría. Cada observador (dentro de ciertas limitaciones matemáticas que no vamos a explicar en detalle aquí) puede tener una repartición diferente y cambiante de las cuatro dimensiones amorfas en tres de espacio y una de tiempo. No todos los observadores tienen el mismo tiempo ni ven las mismas distancias espaciales. Pero en la repartición siempre hay una dimensión particular que corre en una sola dirección: la del tiempo. En las tres dimensiones del espacio se puede ir para adelante y para atrás. Pero en la del tiempo solo se puede uno mover de atrás hacia adelante. Del pasado hacia el futuro, pero no a la inversa. Todos somos en este sentido viajeros en el tiempo. Con muy raras excepciones (viajar a velocidades cerca de la luz o campos gravitacionales exageradamente grandes) todos viajamos juntos por el tiempo a la misma velocidad y en la misma dirección.

El presente es ese corto intervalo de tiempo que nuestra conciencia registra como que está ocurriendo ahora. No es ni el pasado (los eventos de los que nos acordamos o podemos inferir que causaron lo que está pasando ahora) ni es el futuro (los eventos que ocurrirán como consecuencia a lo que está pasando ahora). El presente son los efectos de lo que ya pasó que causaran lo que va a ocurrir. La extraña dimensión del tiempo en relatividad está íntimamente relacionada a eso que conocemos en ciencia como la causalidad.

Una máquina del tiempo sería una que hiciera que el presente causal del usuario se vuelva diferente a los de sus vecinos que ahora comparten un mismo presente. Así que hay dos tipos de máquinas del tiempo en la teoría de la relatividad. Una en que si la uso mi presente termine en lo que mis vecinos consideren como su futuro. Y la otra (la interesante, más difícil y plagada de paradojas lógicas) en que luego de usar la máquina mi presente acabe siendo el pasado de mis vecinos.

La máquina de viajar al futuro solo presenta problemas de costo y de ingeniería, no de física o de lógica. Si tan solo tuviéramos una nave espacial que pueda viajar a velocidades comparables a la de la luz, o pudiéramos darnos un paseíto cerca de un hueco negro sin ser devorados o aplastados por su gravedad viajaríamos al futuro de los vecinos que dejamos atrás cuando salimos. Si pudiéramos viajar a 90% de la velocidad de la luz a la estrella Sirius (que está a 8 años-luz de la Tierra) y regresar solo pasarían 10 años y medio para nosotros, pero pasarían casi 34 años en la Tierra. En esencia habríamos viajado más de 23 años al futuro gracias a la dilatación del tiempo relativista. Mientras más rápido y más lejos viajemos mayor será el tiempo relativo por el que nos desplacemos al futuro.

Viajar al pasado según la Relatividad General es posible en teoría, pero bastante más difícil y requiere no solo de grandes avances tecnológicos sino quizás de que existan cosas que no hemos visto nunca (y que por tanto son bastante dudosas para la mayoría de los físicos). Pero aquí les va la receta simplificada de cómo construir una máquina del tiempo que nos deposite en el pasado de nuestros vecinos:

  1. Establezca un wormhole que permita un viaje interestelar bastante rápido entre algún sito cercano a la Tierra (un Stargate como los de la serie de Sci-Fi Stargate SG-1 funcionaría adecuadamente) y un hueco negro o una estrella de neutrones en el otro extremo.
  2. Use materia exótica (materia no hecha de bariones ni leptones convencionales que posea energía negativa. Esto quiere decir que sea repelida por su gravedad en vez de atraída como toda la materia común y corriente que conocemos) para estabilizar el wormhole por tiempo indefinido.
  3. Mientras más tiempo (tiempo local del marco de referencia en la Tierra) pase más diferencia de tiempo habrá entre un extremo del wormhole y el otro. El extremo en el hueco negro estará entonces en el pasado del marco de referencia de la Tierra.
  4. Viaje por el wormhole hasta la vecindad del hueco negro. Esta parte es sumamente peligrosa y debe tener mucho cuidado de no ser tragado por el campo gravitacional extremo del hueco negro.
  5. Muévase un poquito y establezca otro wormhole que vaya a terminar cerca del primer wormhole usado en el paso 1.
  6. Como en el nuevo wormhole los tiempos son más o menos simultáneos con la Tierra regrese de nuevo mediante el segundo wormhole y ¡voilá! Estará usted en el pasado de la Tierra y podrá presenciar su propio nacimiento o evitar ese error tan vergonzoso del que nunca se ha olvidado.

Si se pudieran crear wormholes a voluntad y si existiera ese ente hipotético de la física de partículas elementales conocido como materia exótica no hay nada en este escenario que contradiga la lógica ni la teoría de la Relatividad General. Es un proceso aparentemente permitido por las leyes de la física.

Las preguntas obvias de qué pasaría si cambio algo en el pasado cuando esté allí o porqué si esto es posible en algún futuro lejano no hemos visto ningunos viajeros del futuro paseándose entre nosotros las dejaremos para otra ocasión.


jueves, 12 de julio de 2007

¿Será posible viajar en el tiempo?


Este es uno de mis temas favoritos en la ciencia-ficción. Desde el clásico “La Máquina del Tiempo” de H.G. Wells, la trilogía “De vuelta al Futuro” de Zemeckis, thrillers como “Deja Vu”, y series de TV como “Doctor Who” y “Viaje a las Estrellas” las historias de ciencia-ficción más excitantes, extrañas y filosóficamente interesantes tratan de un protagonista viajando hacia el pasado, cambiando algún detalle de la historia, y luego teniendo que entender y bregar con las potencialmente catastróficas consecuencias que una causalidad inversa (donde los efectos ocurren antes que las causas) puede tener no solo para los protagonistas de la historia sino para todo el universo y el tiempo en su totalidad.

La ciencia-ficción aunque no es cierta (todavía) se basa muchas veces en extrapolar consecuencias posibles de principios físicos que sí son ciertos y que pudieran hacerse realidad con la tecnología correcta (por eso casi todas las historias se desarrollan en algún tiempo en el futuro de cuando se escriben o producen). Somos muchos los científicos que desarrollamos nuestro interés en la física o la tecnología viendo las aventuras del Capitán Kirk, Picard o Luke Skywalker, y pensando: “¡Wow! ¿Serán esas asombrosas cosas posibles?”

Así llega uno al análisis científico del tiempo. ¿Qué es el tiempo? ¿De qué está hecho? ¿Existe de verdad o lo inventamos los humanos? ¿Existen en “algún sitio” el pasado y el futuro? ¿O solo existe el presente? ¿Ha existido el tiempo por siempre o empezó en algún momento? ¿Porqué es “one-way” y solo corre en una dirección? ¿O somos las cosas materiales las que corremos a través del tiempo? Y la pregunta que motiva la ciencia-ficción de los viajes en el tiempo: ¿Es ese movimiento fijo por ley para todos o se puede cambiar el paso del tiempo con la tecnología correcta?

Hasta 1905 en que Albert Einstein inventó la teoría especial de la Relatividad la contestación unánime de todos los científicos era que el tiempo era algo inmaterial e inmutable. El tiempo era algo que corría siempre a la misma velocidad para todos y en todas partes, y era imposible cambiar o alterar el paso del tiempo. Todos los segundos de tiempo eran iguales para todos y en todas partes, y solo se iba del pasado al presente al futuro en ese orden temporal y de memoria. Viajar en el tiempo era imposible y hasta inconcebible. No hacía ningún sentido en las ecuaciones de la física newtoniana (aunque la distinción entre pasado y futuro era algo metafísico pues la física de Newton era simétrica para un tiempo corriendo hacia adelante o hacia atrás).

Pero la Relatividad de Einstein cambió todo esto radicalmente. La Relatividad es una teoría física 100% exacta que explica todos los fenómenos cósmicos y gravitatorios en detalle observados hasta ahora. Desde el Big Bang hasta la formación de estrellas, los movimientos de los planetas, las caídas de las cosas en la Tierra, la formación y estructura de las galaxias, y todo tipo de objetos y fenómenos astronómicos como supernovas, pulsares, huecos negros, sistemas binarios, quasares, rayos cósmicos, ondas gravitacionales y muchas otras cosas más. La Relatividad es la teoría de la fuerza de gravedad, y la gravedad es necesaria a la hora de explicar casi todo lo que vemos en el universo.

Según la Relatividad General, la gravedad es producida por la curvatura del espacio y el tiempo. El tiempo en relatividad es una cosa local. Varios observadores diferentes pueden ver dos sucesos y experimentar diferentes períodos de tiempo entre éstos. Lo que para uno es un segundo para otro pueden ser 10 años. Lo que está en el pasado para alguien puede estar ocurriendo en el presente para otra persona o no haber ocurrido aún para una tercera. El tiempo es un ente maleable, cambiante y local. Cuan rápido pasa el tiempo en un punto del espacio depende de la fuerza gravitacional y la velocidad a la que se mueva algo que pasa por ese punto. Y el espacio vacío y el tiempo son intercambiables. Lo que una persona interpreta como una distancia de un centímetro entre dos cosas otro puede decir que están en el mismo sitio pero que una ocurre un tiempo después que la otra.

Y aunque el tiempo parece ser algo más bizarro y complicado de lo que uno creía, hasta los años 90 el consenso de la mayoría de los físicos era que aún en la Relatividad el viajar hacia el pasado era algo absurdo e imposible, plagado de paradojas lógicas. Si uno como Marty McFly en “De Vuelta al Futuro” viajaba al pasado y evitaba que sus padres se conocieran no habría nacido, pero ¿cómo si no ha nacido pudo entonces evitar que sus padres se conocieran? Pero si no lo evitó pues entonces sí se conocieron, y sí nació. Y entonces puede ir al pasado y evitar que se conozcan, ¿no? Este tipo de rompecabezas mentales ocurre porque la causalidad como la conocemos requiere que la causa de un evento ocurra antes del evento y no después.



Pero estudios serios de relativistas reconocidos como Kip Thorne y Andrei Linde han demostrado que no hay nada en la Relatividad General que prohíba universos con curvas de tiempo que se cierren sobre sí mismas. Es concebible doblar el espacio y el tiempo de tal manera de que un observador que siga una de esas curvas viaje siempre hacia su futuro personal pero termine llegando a sucesos de su propio pasado. En esencia, una máquina del tiempo es lógicamente posible en la Teoría de la Relatividad General.

Y no solo se ha demostrado que es posible en principio sino que ya sabemos como construir una máquina del tiempo. Pero necesitamos un hueco negro, un “wormhole” y asombrosas cantidades de energía y materia exótica para construirla lo que hace extremadamente difícil para nosotros hoy en día el poderla construir. Pero luego les contaré como se hace una.