Si usted es un trekkie como yo debe de saber quienes son los Borg. No, no son tenistas suecos. Los Borg son una raza de cyborgs (seres parte orgánica y parte máquinas electrónicas) que supuestamente no tenían individualidad. Todos se unían en una gran "mente común" con un imperativo mecánico tan simple como horrorizante: Asimilar toda nueva tecnología y toda forma de vida que encuentren a su paso. Nuestros héroes del USS Enterprise se las vieron negras varias veces batallando a los Borg, pues su tecnología era muchísimo más avanzada y no había forma de razonar con ellos ni engañarlos, (como pasaba con todas las demás superinteligencias artificiales en Star Trek). Pero como siempre pasa en la ciencia-ficción los humanos siempre encontramos una ingeniosa manera de ganarle a los malditos extraterrestres que nos antagonizan. El punto de este artículo es que los Borg eran una de las razas extraterrestres más famosas y temidas de la ciencia-ficción por ser un ejército de máquinas tipo Frankenstein que parecían ser imparables debido a su gran tecnología. Lo que los hacía unos villanos tan temibles y repugnantes era su aberrante deseo de querer ser máquinas y querer que todos los demás nos convirtiésemos en máquinas también, a la buena o a la mala. Esto pasa modernamente con los avances de la biotecnología, la clonación, la inteligencia artificial y la ingeniería genética. Los científicos las adoran y no pueden ir hacia el futuro del ilimitado poder que estas tecnologías nos prometen tan rápido como ellos quisieran. Pero muchas personas con valores morales a la antigua les tienen un miedo y una aversión terribles. Creen que el traquetear con el alma, la inteligencia y los códigos genéticos humanos nos va a convertir en una raza de Borgs sin valores morales, sin amor y sin felicidad. Esta reflexión sobre los peligros y promesas de la tecnología para hacer cyborgs viene porque los Borgs de nuestros días se acaban de apuntar otro triunfo tecnológico impresionante. En esta interesantísima noticia vemos que investigadores de Duke University han implantado electrodos en los cerebros de monos macacos en las áreas motoras que controlan los movimientos de sus patas. Los electrodos capturan, purifican y procesan la señal, para entonces mandarla a través de la Internet a un par de piernas robot en un laboratorio en Kyoto, Japón. Y han tenido éxito en lograr que las piernas robot se muevan tal y como se mueven las patas de los monos. Esto promete ser un gran éxito a la hora de poder controlar prótesis biónicas directamente desde el cerebro como si fuesen nuestras manos y piernas biológicas. No sé si esto a usted le excita, le repugna o le es indiferente. Pero ya podemos oír las voces del colectivo que con su entonación mecánica nos dicen confiados: "Somos los Borg. Prepárense para ser asimilados. Cualquier resistencia será fútil."

Accretionary Arc
Hace 4 días.

