"Physics is like sex: sure, it may give some practical results, but that's not why we do it." -- Richard Feynman
Leyendo los montones de resúmenes de artículos que tenía atrasados en el repositorio electrónico de trabajos en Internet que están sometidos para publicación en revistas científicas en las áreas de relatividad, cosmología y teoría de supercuerdas me encontré con un artículo muy interesante, y más o menos entendible sin muchas matemáticas que quiero compartir con los lectores del blog.
He comentado anteriormente en el blog sobre la controversia que existe actualmente entre los teóricos de supercuerdas y sus competidores en otras áreas de gravedad cuántica y física fundamental. Un campo cree que la teoría de supercuerdas es nuestra mejor apuesta en este momento para lograr una "Teoría de TODO" que explique todas las partículas y fuerzas subatómicas conocidas en un marco matemático único y simple. El otro campo cree que esta teoría de supercuerdas es pura filosofía sin contenido empírico posible y que dejó de ser ciencia hace años por lo que no merece que se invierta más dinero en ella.

La actual teoría de supercuerdas en realidad dejó de ser efectivamente de "cuerdas" de una dimensión en un espacio de 10 dimensiones para convertirse en una teoría de objetos uni, bi-, tri- y multidimensionales conocidos como "branas", (palabra corta derivada del término membrana por la imagen visual de una superficie bidimensional empotrada en el espacio tridimensional que todos podemos ver) en un espacio de 11 dimensiones donde todas las posibles teorías de supercuerdas son duales y transformables unas a otras.
La versión actual conocida como Teoría-M postula que todas las partículas fundamentales de las que están hechas las galaxias y el gas interestelar que constituye la materia visible del universo, así como las que median las fuerzas e interacciones cuánticas entre estas partículas materiales, están todas constituidas de estas branas multidimensionales vibrando de diferentes maneras y a diferentes frecuencias. Que hace a una brana vibrar como un electrón, un quark "up", un neutrino, un fotón o un gravitón depende de las simetrías matemáticas que gobiernen la sección de espacio y tiempo de cuatro dimensiones en la que vivimos atrapados los integrantes de este universo. Y a su vez esta lasca ("slice") de cuatro dimensiones que es nuestro universo es una gran brana inflada que coexiste con vaya usted a saber cuantos otros universos en las otras siete dimensiones invisibles que no podemos ver, y cuya existencia solo se podría inferir matemáticamente si la teoría resultase ser cierta. Al set de modelos que dicen que nuestro universo es una brana gigante empotrada en un espacio de dimensiones invisibles adicionales aún más grande (al que nos referiremos como el "cuerpo" ["the bulk"]), se conocen como modelos de Braneworld.
La teoría de supercuerdas es indudablemente hermosa. Y para los que hemos hecho física teórica por muchos años y conocemos las historias de
éxito de Newton, Maxwell, Einstein, Feynman y varios otros que crearon teorías exitosas como la Mecánica Newtoniana, la Unificación Electromagnética, la Relatividad General y la Teoría de Campos Cuánticos la teoría de supercuerdas "huele" bien. Es decir, usando solo los postulados más generales de simetría se han encontrado resultados matemáticos que resuelven un montón de problemas en la Teoría de Campos Cuánticos, elimina varios cálculos problemáticos que daban resultados infinitos y absurdos, produce una acción idéntica a la de la Relatividad de Einstein que es finita y consistente en todos los términos de una expansión perturbativa, etc. Aunque estos éxitos solo son logros matemáticos sin contenido empírico apuntan a que esta teoría tiene futuro, resuelve muchos problemas de forma natural aún cuando uno no estaba buscando la solución, y apunta hacia un gran potencial si tan solo uno lograra dar con las ecuaciones exactas de la teoría y un set de estados de "ground state" sobre los cuales montar cálculos que predigan cosas concretas. Pero su multidimensionalidad, y las infinitas maneras de empaquetar y hacer invisibles las 7 dimensiones adicionales que necesita la teoría (pero que no vemos), es lo que hace de esta tarea como buscar una aguja en una galaxia con billones de planetas llenos de pajares. El armazón de la teoría es exquisitamente bello y sus simetrías poseen un gran potencial para unificar todas las fuerzas y partículas en un mismo paquete, pero como no tenemos absolutamente ninguna pista experimental en la que basarnos eso la hace una teoría "no falsable". A los seguidores de la filosofía de la ciencia según Karl Popper eso la hace ser un embeleco no científico sin nada más que decir, pero muchos físicos (incluyéndome a mí) tenemos serias dudas epistemológicas de que el criterio de falsabilidad de Popper sea universalmente válido para toda la ciencia, y que quizás esta controversia de las supercuerdas sea una situación novel para la cual este criterio no estaba diseñado.
En este interesante artículo que salió el 15 de Mayo en el archivo electrónico hep-th ("High Energy Physics – Theory") escrito por Mauricio Gasperini del Istituto Nazionale di Fisica Nucleare de Italia se usa un modelo genérico de Braneworld para descubrir otra de esas coincidencias asombrosas que produce la teoría de supercuerdas y que quizás pueda explicar el gran problema de la constante cosmológica de una manera empíricamente accesible.
El misterio de la constante cosmológica es el siguiente: Se supone que en Relatividad General toda forma de energía o materia tenga efectos gravitacionales. Si solo existiera la materia que vemos el universo no sería plano sino abierto (expandiéndose lentamente por siempre). Pero vemos de la data precisa del fondo de microondas de WMAP que tenemos un universo plano. Y peor aún, de la data de lejanas supernovas 1A podemos inferir que la expansión está acelerándose según pasa el tiempo. Eso requiere que la constante cosmológica no sea cero y el universo esté lleno de algún tipo de "energía oscura". Hemos discutido estos descubrimientos de la cosmología moderna en artículos anteriores del blog. Pero como hemos explicado antes se supone que según la Mecánica Cuántica el universo estuviese lleno de partículas virtuales que harían que el espacio vacío tuviese una energía no cero con efectos gravitacionales. Parecería que esto es lo que necesitamos pero hay un problema. La energía que predice la Teoría de Campos Cuánticos es 10120 veces mayor que la observada. Esto es un error tan y tan y tan grande que implica que hay algo mal con alguna de las 2 teorías, sino las dos. Ese número es tan grande que es casi infinito. En Mecánica Cuántica se ha encontrado este problema antes. La cura generalmente estaba en usar simetrías matemáticas para renormalizar el resultado. Es decir, buscar otro cálculo simétrico que produzca un resultado infinito en la dirección contraria y que al sumarse cancele las dos cantidades infinitas dejando solo términos finitos que encajan muy bien con los datos experimentales observados. Pero aquí este truco no va a funcionar. Si cancelamos la energía del punto cero con simetrías nos quedaríamos con una constante cosmológica igual a cero, pero la data experimental dice QUE NO ES CERO sino un valor muy pequeño.
Aquí es donde las teorías del Braneworld vienen al rescate según el artículo de Gasperini. Supongamos que existiera supersimetría, tal y como predicen las teorías de supercuerdas, pero que esté rota y postulamos que se restablece a energías de Teraelectronvoltios (TeV) (según los modelos más simples compatibles con la evidencia moderna de aceleradores de partículas que aun no han visto ninguna de las super-contrapartes que predice la supersimetría). Si eso fuese así la existencia de supersimetría a esas energías permitiría cancelar parte de la energía del vacío reduciéndola a solo 1060 de lo observado. Todavía es una energía gigantescamente grande, pero por lo menos reducimos el problema a la mitad. Para un optimista esto es progreso.
El próximo paso del trabajo de Gasperini es mucho más bonito y sorprendente. En las teorías de Braneworld la gravedad, al ser un campo de spin 2 y acoplarse a todo el espaciotiempo, puede salir fuera de la brana que es nuestro universo. Eso quiere decir que a distancias de escalas bien pequeñas en donde la gravedad pueda propagarse a las dimensiones adicionales se reduciría la fuerza de gravedad grandemente ya que decaería como 1/rn en vez de decaer como 1/r2 que vemos en la gravedad Newtoniana en nuestra brana de espacio tridimensional. Si quedara en nuestra brana solo la constante cosmológica de 10-120 MP4 que vemos eso requeriría una curvatura en las dimensiones adicionales que al romper la supersimetría de la teoría RESULTARÍA JUSTAMENTE en la escala de TeV que necesitamos postular al principio.
Esta coincidencia matemática no solo es hermosa y increíblemente asombrosa, sino que mejor aún predice que debiéramos ver super-contrapartes de las partículas materiales de nuestro universo en el Large Hadron Collider (LHC). O sea, que hace una predicción experimental (bueno, a medias). Si vemos estas partículas en el LHC la reputación de los modelos de supercuerdas crecería inmensamente. Pero como argumentan los críticos la teoría es "no falsable" porque si no se viesen hay montones de parámetros extradimensionales que harían que la teoría siguiese vigente. Es decir, podemos tener evidencia confirmatoria y eso sería excelente. Pero si no la tenemos no demostramos con eso que la teoría sea falsa.
Pero algo es algo, ¿no? Al menos Gasperini tiene un pequeño chance de ser el próximo Einstein.